El próximo 1 de julio comienza en El Hierro la tradicional “Bajada”. Se cumplirá así el 276 aniversario del Voto que los herreños hicieran en 1741, trasladando, cada cuatro años, “haya o no necesidad”, la imagen de la Virgen de Los Reyes desde su morada habitual en el santuario de La Dehesa, hasta la Iglesia Matriz de La Concepción en Valverde, para celebrarle un Novenario. Para acercarnos a esta esperada cita con la “Madre amada”, hemos querido conocer el testimonio de Domingo León Pérez, quien tiene que remontarse hasta 1961 para encontrar su primer recuerdo de una “Bajada”. Aquella la hizo siendo niño. Tenía 14 años y unas buenas condiciones físicas ya que debía salir caminando desde Sabinosa, subir a La Dehesa, recoger a la imagen de la Virgen, ir hasta la cumbre y regresar hasta Sabinosa, caminando.

P.- ¿Qué recuerdos tiene de esa primera Bajada con 14 años?

Había menos gente, por supuesto. Era una cosa novedosa. Mis padres iban siempre porque mi padre en aquel momento tocaba el tambor. Para mí fue una experiencia inolvidable.

P.- Usted ha podido compro- bar la transformación que ha ido teniendo la Bajada.

Antes se caminaba mucho con bestias, era diferente. Coches apenas había. Había que subir a La Dehesa y volver caminando, Luego, hasta cerca de La Mareta, donde El Pinar le sigue entregando a Isora y, desde allí, volver otra vez hasta Sabinosa. Era mucho tiempo caminando.

P.- ¿Tenía conciencia de que el herreño hacía eso, no simple- mente por cumplir un rito, sino en cumplimiento de un Voto, de una promesa?

Hay algo que uno no se explica. Es muy duro ir bailando hacia delante y hacia atrás desde La Dehesa hasta Valverde. Creo que hay algo más, aparte de la obligación de que los pueblos tengan que trasladar a la imagen de la Virgen.

P.- Las loas al llegar a la Cruz de los Reyes, ¿siempre han estado presentes? Sí, desde siempre.

Posiblemente, antes había más gente espontánea que las decía.

P.- ¿Ha variado mucho el recorrido desde sus primeras Bajadas hasta ahora?

El recorrido de antaño se sigue respetando. Lo único es que antes, recuerdo, se llegaba a Villa de Valverde con el día, con sol, y ahora se llega de noche. Eso es debido a que con mucha gente se camina más lento. Antes era más rápida pero lo que es el camino, es el mismo trayecto.

P.- El herreño, ¿cómo acoge la Bajada con esta cantidad de gente que va a la isla por este acontecimiento?

Hay quien comenta que las Bajadas ya no son como eran, que hay mucha gente, mucho coche y esto se desborda. Las carreteras no están preparadas para un día de esos.

P.- ¿Tiene Domingo alguna Bajada que recuerda de forma especial por algún motivo?

Uno tiene muchas promesas y siempre se está acordando de la Virgen. Por ejemplo, un hijo mío tuvo un accidente y siempre dije que si salía de aquel bache, iría bailando a la Virgen mientras pudiera y bueno, de momento lo sigo haciendo. En mis primeras Bajadas, recuerdo ver gente descalza caminando alrededor de la Virgen por promesas. Hoy ya no se ven esos sacrificios.

P.-Aparte de una buena preparación física, ¿qué debe llevar el bailarín en el corazón para bailarle a la Virgen en un gran tramo?

Antes el solo hecho de trabajar en el campo hacía que el cuerpo estuviera preparado. Ahora, uno tiene que mentalizarse y pedirle mucho a la Virgen, a la patrona, que le ayude para ver si llega. Es normal, pero la ilusión no se pierde.