Paseando con Borguesi

Uno no siempre tiene la posibilidad de acercarse a personajes de reconocida talla intelectual como Massimo Borghesi. Con él, y con Carmen, su esposa, tuve la posibilidad de disfrutar de una hermosa mañana.

Cuando los recojo en su hotel y nos presentamos, la única petición que me hicieron fue, “sole e mare, per carità”. Fácil solicitud para una isla como la nuestra. Como el tiempo apremiaba y su deber era regresar en la tarde al Congreso del que estaba participando, decidimos acercarnos a Candelaria y dar un paseo ligero bordeando el mar. Curioso me resultaba la serena belleza que, ambos, encontraban en todo. Como si estuvieran descubriendo la ciudad de oro de los Incas. Contemplaba, admiraban, respiraban, sacaban fotos por doquier,… agradecían.

Poco a poco, al ir rompiendo el hielo, la conversación fue tomando tonos más profundos. El Congreso Diálogo fe y cultura. Su inauguración y seriedad del mismo. La colaboración con la Universidad. Los estudios en el ISTIC, las asignaturas que daba, profesores. La tesis, el nihilismos, Hegel y la sociedad contemporánea. Su interesante experiencia académica y los diferentes proyectos que a ambos nos estaban ocupando y deseábamos que nos ocuparan en un futuro.

Desde ahí, y casi sin darnos cuenta, comienza a compartir su último libro titulado “Jorge Mario Bergoglio. Una biografia intellettuale”. Si bien tenía muy claro lo que quería escribir y ayudarnos a descubrir, le albergaba una duda. Para él le resultaba evidente el potente marco intelectual que alberga el pensamiento del Papa Francisco, frente a todos aquellos que lo denuncia de simplista. Sin embargo, no tenía muy bien situado los orígenes o la fuente de ese potente pensamiento intelectual del Cardenal Bergoglio. Viendo como el tiempo se alargaba y que no dada con esa clave, decide escribirle una carta al Papa, a través de un amigo cercano a ambos.

Su sorpresa vino cuando un día recibe, típico de Francisco, una llamada telefónica. “Pronto. Professore Borguesi?. Mi dica, su Santitá”. Lo reconoció al instante, hasta el punto que el sorprendido fue el propio Francisco. Ambos, rieron a carcajada. El método de trabajo fue el posible. El professore le envía por email las preguntas que le inquietaban y el Papa le respondía con un largo mensaje de audio.

En esos “diálogos mediatos”, el Papa Francisco le hizo ver como otro Jesuita, el P. Gaston Fessard, autor del libro “La dialéctica de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola”, fue quien le influyo en el origen de su pensamiento. Una dialéctica positiva, lejana a la teología política y mas cercana a la teología del pueblo. Una dialéctica que lejos de destruir, construye y nos construye. Hace mundo y hace persona.

Si nos paramos con atención en los escritos de Francisco, y tenemos en cuenta a este autor y su pensamiento, podemos verlo con bastante claridad en el trasfondo del mensaje. Claro está, después de saber de donde viene la cosa.

Y así, ya en el almuerzo y larga sobremesa, seguimos indagando en la figura de Francisco y en la “Vieja Nueva Iglesia” (seguimos con la dialéctica) que pretende. Siempre, ante cada aspecto que le planteaba sobre las luces y las sombras del Pueblo de Dios, asumía un rol reconciliador. “Todo, todo es necesario. Pero sobre todo el testimonio”. Su principal convicción en este momento crucial de la historia de la Iglesia centro europea no es otra que la necesidad del Testimonio. Usando la terminología evangélica y que el Papa Francisco nos recuerda en su última Exhoratación Apostólica, “la santidad de la puerta de al lado”. Que nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestros actos y actitudes sean reflejo de nuestro seguimiento al crucificado resucitado.

En todo esto, pude volver a reflexionar en la Conferencia y presentación de su libro en el Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna. A él, lo dejé en el seminario, a su esposa la acerqué al hotel. Yo me vine a la parroquia.  Mi corazón aun sigue añorando aquella mañana. Mi cabeza aun sigue re-pensando lo dialogado y aprendido. Mi deseo, insatisfecho, busca un reencuentro.

José Manuel García Matos

2018-07-11T11:34:33+00:00