Cristóbal Cobo es doctor en Ciencias de la Comunicación, periodista e investigador del Oxford Internet Institute de la Universidad de Oxford. Recientemente, participó como ponente en el Congreso Diálogo Fe Cultura que abordó el tema del aprendizaje. 

P.- La primera ponencia que llevaste a cabo tenía como título «Nuevas exploraciones al aprendizaje: cultura digital y sociedad de la innovación». Antes de ahondar en esas nuevas exploraciones, me gustaría empezar preguntándote si es posible saber cuántas formas de aprendizaje existen.

R.- Algunos dicen que hay tantos tipos de aprendizaje como personas existen en el mundo. Nosotros, a medida que vamos creciendo, vamos desarrollando gustos o inclinaciones por distintos tipos de aprendizaje. Existen grandes taxonomías como el aprendizaje formal y el informal, el aprendizaje en línea y el presencial, pero en general, hay un montón de pequeñas fragmentaciones entre estas grandes categorías.

P.- ¿Cuáles se dan más en la actualidad en los colegios y universidades?

R.- Desde que el hombre es ser humano, el aprendizaje informal ha existido siempre. Desde la época industrial, la educación formal ha hecho que exista enorme interés por este tipo de aprendizaje pero lo cierto es que la persona, después de que sale del aula, sigue aprendiendo, y lo hace con otros tipos de aprendizajes. El gran desafío está en ver cómo hacer mejores conexiones entre los aprendizajes formales y los informales, puesto que no hay ninguno que sea más importante que el otro.

P.- ¿Aprender es acumular contenidos? ¿Qué papel juega la memoria en el aprendizaje?

R.- Antes éramos más capaces de retener números telefónicos en la cabeza. Sabíamos los números de la gente que más nos importaba. Hoy día, tengo la impresión que en vez de memorizar los teléfonos, los tenemos guardados en nuestro smartphone y utilizamos nuestra memoria para otras cosas. No es que sea tan mecánico que si guardo un número de teléfono ya no me puedo acordar de otra cosa, pero el tema está en que utilizamos hoy la memoria para objetivos distintos.

P.- En esta «sociedad digital», no saber manejar ciertas herramientas, te convierte casi en un analfabeto. Los niños de hoy día crecen en este mundo y para ellos es lo habitual. ¿Qué esfuerzo debemos hacer las personas que venimos del, digamos, mundo analógico, para adaptarnos a esta nueva sociedad digital y poder hablar en el mismo «lenguaje» que nuestros hijos?

R.- Esto no es solo aplicable al contexto digital. Cuando nuestros padres y los padres de nuestros padres empezaron a ver que sus hijos utilizaban la televisión de una manera más intensiva, o de una forma parecida a como ellos consumían cine, también se metieron en un problema. Se encontraban a sus hijos hablando de debates y discursos que ellos nunca habían hablado en la comida. Lo que quiero decir con esto es que, a medida que va cambiando la sociedad y los bienes de consumo, estas transiciones son permanentes. ¿Qué es lo que hay que hacer? Primero tener la humildad para reconocer que uno no tiene el dominio de todo. Hay que tener una capacidad de adaptación y absorción enorme y tener diálogos intergeneracionales que nos permitan aprender lo que están consumiendo otras generaciones. Así podremos aprender de otros, cosa que no es fácil.  

(La entrevista completa se podrá leer en el próximo número de la revista «Iglesia Nivariense»)