Ha sido, junto con Xiskya Valladares, Ana Medina, Santiago Casanueva y Julián Lozano el “alma mater” del I Congreso de Evangelización en Internet, que se desarrolla estos días en Madrid. Daniel Pajuelo, religioso marianista y sacerdote es un ingeniero informático, educador y community Manager que, junto a la religiosa Xiskya Valladares creó iMisión, un grupo de católicos de diferentes carismas unidos por la vocación evangelizadora en el mundo digital. estos días el  Congreso reune a más de dos centenares de personas con este ideal. 

P.- Asistimos, estos días al I congreso de Evangelización en Internet. Después de años de trabajo este primer encuentro ya ve la luz ¿Cuál ha sido el recorrido hasta llegar a este Congreso?¿Cómo ha sido posible?

R.- Con muchas dosis de providencia. Nosotros mismos estamos impresionados de cómo ha sido acogida esta iniciativa desde muchos sectores de la iglesia, también la jerarquía: con la presencia del obispo de San Sebastián,  mons. Jose Ignacio Munilla o el saludo de mons. Claudio María Celli por videoconferencia muestran este apoyo.

Yo estaba en Roma, preparándome para el sacerdocio; allí tuve la oportunidad de conocer gente relacionada con el mundo de la comunicación y la Iglesia, y también a gente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales y ese es, un poco, mi mundo de contactos para este ámbito. En el resto del equipo hay gente muy diversas congregaciones movimientos y tenemos una red de contactos diversa. Empezamos el proyecto teniendo muy claro que había que hacer un congreso: un encuentro físico donde la comunión y el impulso se visualizaran y materializaran. Teniendo esa idea clara, cada uno fue tocando su red de contactos… contándoles lo que estábamos proyectando… nuestro sueño. Lo impresionante ha sido la acogida que tuvo. A los 4 meses el Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales nos llamó para tener una reunión con el presidente, mons Claudio María Celli en enero del año pasado eso fue como una especie de bendición al proyecto y mons. Celli nos dio además unas líneas de acción. Nosotros lo vimos  así, como una confirmación, una verdadera bendición de Dios a lo que estábamos haciendo.

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