
Aprovechando la jornada de puertas abiertas de la Catedral de La Laguna, hemos querido conocer cuáles han sido los objetivos de esta obra, qué significado guardan sus vidrieras, sus columnas, en definitiva, qué mensaje se “esconde” en cada rincón de este remozado templo. Para hablar de todo ello, nadie mejor que José Miguel Márquez Zárate, arquitecto responsable de los trabajos en la Catedral.
Zárate ha indicado que la obra está realizada con el espíritu de máxima austeridad que auspicia el Papa Francisco. “Ha sido una ejecución de lo estrictamente indispensable para garantizar en el tiempo la seguridad de la obra, además de preservar sus aspectos histórico y cultural. La estructura soporte ha renacido de su interior reflejando una transmutada expresividad, transmitiendo ingravidez ascendente e incrementando la espiritualidad del espacio.” De esta forma, señala el arquitecto se ha podido conseguir los efectos más plásticos y sugestivos que se podían lograr de las materias con las que se ha trabajado. Eso sí, “siendo siempre conscientes del reducido presupuesto para una obra de estas importantes dimensiones, al q
ue nos hemos ajustado” –añade.
Según el arquitecto nos encontramos ante una Catedral actual y a la vez fecunda en antigüedad. Una Catedral respetuosa con la historia y, a la vez, rompedora en el mensaje teológico del siglo XXI. “Destaco, sobre todo, la aportación de luz natural tamizada. Antes, el templo, reflejo de una época, era oscuro, pesado, diría que hasta rezumaba un aire de tristeza y, cuando entrabas en él, no mirabas hacia arriba, sino hacia los pavimentos, hacia el suelo. Ahora la pesadez se ha convertido en ingravidez. Es una estructura ligera, henchida, que da la sensación de una mayor altura, de querer volar”.
Por otro lado, ahora el templo cuenta con una renovación de aire permanente ya que en las claves de cada una de las bóvedas, dispone de un lucernario que, además de aportar luz solar, proporciona una ventilación natural constante. Asimismo, la nueva estructura que conforma sus bóvedas y arcos, parece que se despliega del interior de las antiguas columnas, “de forma que es como si éstas conformaran el estuche ancestral donde se alojaba la estructura actual, que en este momento se ha desplegado” –expresa el arquitecto.
Según Márquez Zárate, observar el interior de la Catedral es como si se percibiera el reflejo de múltiples culturas. “En ocasiones parece que estuvieras viendo arquitectura bizantina, en otros, gótica, también espacios del renacimiento y, en otros mome
ntos, estás en plena
actualidad.”