Júbilo. Ese podría ser el término más preciso para resumir lo que la feligresía de Nuestra Señora de la Peñita en el Puerto de la Cruz (Tenerife) sintió con la llegada de los actos para celebrar el 70 aniversario de la declaración de parroquia a la ermita de Nuestra Señora de la Peñita (1943-2013), que se extendieron desde el 25 de octubre al 3 de noviembre de 2013. Gran expectación en los meses previos para una celebración extraordinaria que pretendía conmemorar una fecha simbólica: 70 años de vida parroquial en el populoso barrio de La Ranilla.

Desde que el equipo parroquial encargado de la organización comenzó a trabajar en lo que sería el programa de actos, se tuvo muy claro que éste debería estar vertebrado por diferentes convocatorias para conmemorar los sacramentos principales de una parroquia, intercalado con una oferta cultural que ampliara el interés del mismo.

Fue así que se decidió que lo más idóneo era inaugurar los actos celebrativos con una exposición que reuniera bajo un mismo techo la historia de la ermita de la Peñita así como la vida parroquial desarrollada durante siete décadas. Comisariada por Eduardo Zalba González, Licenciado en Historia del Arte, la exposición se distribuía a través de seis ámbitos bien diferenciados. El primero de ellos aludía a los orígenes fundacionales, en donde se podían observar fotos inéditas del interior y exterior del viejo recinto, así como una reproducción del testamento del matrimonio fundador, documento que tras su descubrimiento ha permitido reescribir la historia del lugar. En esta sección podían contemplarse igualmente las piezas conservadas del espacio fundacional: la imagen de San Francisco Javier, un cáliz de plata en su color, el badajo de la primitiva campana y los restos de las andas de baldaquino de la imagen titular, -recientemente restauradas-, todas ellas del siglo XVIII.

 

El ámbito segundo era el dedicado a la declaración de parroquia (1943) y la construcción del nuevo templo (1973), destacando el primer libro de bautismo (1943-1951), la colección de boletines parroquiales “Toma y Lee” (1968-1974), el expediente de construcción del nuevo recinto, y fotos inéditas de la colocación de la primera piedra. Igual interés despertó una capilla del Corazón de María utilizada durante la primera mitad del siglo XX para la visita domiciliaria, testimonio de la etapa de los padres claretianos en la Peñita. Ello se vincula con la etapa actual de los padres agustinos, pues esta práctica fue resucitada durante la regencia del P. Lauro Rodríguez Mariscal (1982-1987) y aún se mantiene en la jurisdicción parroquial con las imágenes de la Virgen de la Consolación.

El tercero de los ámbitos pretendía mostrar las adquisiciones y donaciones hechas a la ermita y fábrica parroquial durante el siglo XX, destacando las dos casullas de guitarra conservadas, la custodia mayor o el ángel cordonero de la imagen del Gran Poder de Dios.

El cuarto espacio mostraba por medio de fotografías la labor desarrollada en los dos últimos años en cuanto a materia de conservación de patrimonio, en donde llamó poderosamente la atención la radiografía practicada a la talla de la Virgen de la Peñita en un centro hospitalario, que permitía visualizar el “alma” de la imagen.

El penúltimo estaba dedicado a la Virgen de la Piedad, de amplia devoción entre la población, con fotografías que mostraban al conjunto escultórico en el momento de su bendición, así como una de las primeras salidas de su hermandad titular, la única existente en la parroquia.

Finalmente algunas imágenes retrospectivas querían dejar constancia de la importancia de las fiestas practicadas en décadas pasadas durante el mes de septiembre, destacando una fotografía de las galas de elección de la reina de las Fiestas de la Peñita, desaparecidas en la década de 1980.

Las convocatorias culturales se sucedieron con la actuación de la Asociación Cultural Reyes Bartlet, que engloba a la coral homónima, una institución con 43 años de antigüedad que ha llevado el nombre del Puerto de la Cruz por todos los rincones del planeta. Considerada una de las mejores formaciones de Canarias, la Reyes Bartlet volvió a la Peñita con mucha ilusión, ya que hasta hace unas tres décadas era la encargada de cantar la misa principal de las fiestas. El teatro también tuvo ocasión de adentrarse en el programa del 70 aniversario de la Peñita, en este caso con la representación de “Don Juan Tenorio”, obra tradicionalmente vinculada a estas fechas de difuntos. El libreto de José Zorrilla invadió las calles de La Ranilla para convertirlas en un improvisado teatro al aire libre, el cual -a pesar de las amenazas de lluvia-, pudo ver finalizada esta puesta en escena de la compañía de teatro “El Paseadero” del vecino municipio de Los Realejos. La guinda cultural la aportaron dos conferenciantes; el Doctor en Ciencias de la Información y Licenciado en Estudios Eclesiásticos Andrés Brito Galindo, y el ya citado historiador Eduardo Zalba, quienes expusieron los estudios más recientes practicados a la Sábana Santa de Turín, y los avances en la investigación sobre la historia de la ermita de la Peñita desde sus orígenes fundacionales, respectivamente.

Los actos religiosos se inauguraron con una misa de apertura, en el transcurso de la cual se bendijo una placa a los pies del templo en reconocimiento al matrimonio Gregorio Martín de Aguiar y María de Orta, fundadores en el siglo XVIII de la ermita y donantes de la Virgen de la Peña de Fuerteventura, imagen que tenían en su domicilio para devoción particular y que pusieron como titular patrona (conocida coloquialmente en fechas posteriores como “La Peñita”, nombre con el que ha llegado hasta nuestros días).

La misa dominical del 27 de octubre fue transmitida en directo para toda España a través de Radio María, gracias a la labor desarrollada por el equipo de voluntarios “Nuestra Señora de Candelaria” con sede en el norte de la isla.

Uno de los días de mayor expectación lo supuso la convocatoria para todas aquellas personas bautizadas en La Peñita desde 1943 (5.017 bautizados en total), a quienes se les convocaron para que pudieran refrendar su compromiso cristiano y renovar así sus promesas bautismales. Algo parecido ocurrió con los matrimonios de estas siete décadas de vida parroquial, que independientemente del año que estuvieran cumpliendo, fueron convocados para renovar sus votos matrimoniales, como ocurre con los miles de peregrinos que cada año visitan Caná de Galilea. Emotivo resultó el encuentro de los acólitos y monaguillos que sirvieron a La Peñita durante estos setenta años de vida parroquial, que reunió a diferentes generaciones unidas por un mismo ministerio. Allí les esperaba el actual grupo de monaguillos de la Peñita, que acogieron a sus antecesores con el entusiasmo de ser ellos quienes retoman el testigo de una labor tan importante para la vida de una parroquia. No podía dejar de haber una convocatoria para los enfermos, eucaristía con la que se pidió a través de la oración la fortaleza para los más necesitados.

Y por fin llegó el esperado día, 1 de noviembre, en que comenzó a regir la nueva parroquia. La solemne concelebración eucarística comenzó con una procesión desde la puerta principal de un templo abarrotado de fieles que no querían perderse una convocatoria de esta naturaleza. Presidió el párroco P. Mario Beato, agustino, y concelebró Don José Díaz Ruiz, Arcipreste Emérito de la S.I. Catedral de La Laguna y cura ayudante del primer párroco de La Peñita, el recordado P. Flores. Al finalizar la eucaristía se realizó una procesión claustral con el Santísimo Sacramento y, desde un altar efímero elaborado para la ocasión, se impartió la bendición con SDM. Todos los asistentes fueron despedidos a la puerta del templo por el párroco, quien les hizo entrega del recordatorio conmemorativo.

La conmemoración por los Fieles Difuntos comenzó a las 23.30 horas del día 1, momento en que se convocó a la feligresía para el rezo de completas y una vigilia de oración por los difuntos. A las 00.00 horas las campanas de la Peñita comenzaron a doblar, y se tuvo especialmente presente a los fundadores de la ermita, a los párrocos fallecidos (D. José Flores Ghöbber, P. Mariano Espinosa O.S.A., P. Francisco Díaz O.S.A., P. Edilberto Valles O.S.A., P. Juan Manuel Chaguaceda O.S.A. y P. Lucas García O.S.A.), y a los sacerdotes colaboradores y administradores (P. Pablo Díez O.S.A., P. Vicente Paniagua O.S.A., P. Simón Losada O.S.A. y P. José Martínez O.S.A). El 2 de noviembre, al caer en sábado, se celebró la misa de difuntos a las 11 de la mañana, y por la tarde la misa vespertina del XXXI domingo del Tiempo Ordinario. El domingo 3 de noviembre se ponía punto y final a las actividades conmemorativas con la misa canaria cantada por la rondalla del Centro de Día para Mayores del Puerto de la Cruz. Finalizaba así la celebración jubilosa de los 70 años cumplidos por La Peñita, aquel recinto eremítico que sacrificó su primitiva fábrica en 1973 para dar lugar a un complejo arquitectónico de mayores dimensiones que acogiera a la incipiente feligresía. Feligresía que ha sido testigo de la evolución de una comunidad parroquial que pone las miras en el futuro con interesantes proyectos como los realizados en los últimos tiempos.

A la mayor Gloria de Dios.

 

Eduardo Zalba