En las dos diócesis canarias se han ido poniendo en marcha en estos últimos años iniciativas lideradas por congregaciones religiosas y fundaciones vinculadas a la pastoral social que se suman a las iniciativas de las Cáritas Diocesanas y las Delegaciones de Migraciones

Jesús Alberto González, delegado de Migraciones de la Diócesis Nivariense y técnico del área de Movilidad Humana y Cooperación Fraterna de Cáritas Tenerife

Cuando hablamos de migraciones en Canarias, creo que es importante hacerlo con una mirada amplia ya que el fenómeno es ciertamente más complejo de lo que pueda parecer solo con lo que trasladan los titulares en los medios de comunicación. En nuestras islas llevamos ya años siendo una comunidad receptora de personas que llegan desde otras procedencias. Aparte de las que proceden del continente europeo, ciertamente la mayor presencia migratoria en nuestro territorio es de personas que nos llegan fundamentalmente del continente americano y de países con los que tenemos unos lazos históricos y culturales.

Claramente la situación geográfica de nuestras islas, que conforman el territorio más al sur de Europa, nos ha convertido en los últimos años en un hito importante en las rutas migratorias del planeta. Cada vez más vamos tomando conciencia de que para las personas del continente africano somos una puerta de entrada al viejo continente donde buscan cumplir sus sueños de tener un futuro mejor.

La trágica «ruta canaria»

En el año 2024 fueron 46.843 personas las que llegaron al archipiélago por vía marítima utilizando la que coloquialmente se conoce como “ruta canaria” que se ha convertido ya, según voces expertas, en una de las más mortíferas del planeta. En lo que llevamos de 2025 son ya 11.883. Las cifras aportadas por la ong “Caminando Fronteras” en su último informe hablan del dato escalofriante de 9.757 personas fallecidas durante el pasado año. ¿Cómo ser indiferentes ante esta situación? ¿Cómo no sentirse interpelados? Es imposible y menos como comunidad cristiana.

Artículo completo