Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría en Egipto. La misionera comboniana, Expedita Pérez nos cuenta como renace la alegría de ser misionera en su día a día.
«En estos días una de mis profesoras, Najah, musulmana y embarazada de 8 meses, se ha sentido muy mal y el medico ha temido por su vida y la del pequeño… Hablando con su marido que también es maestro nuestro, y con ella, les he dicho de no temer. De rezar mucho y que yo también lo haría. Que todo saldría bien con la ayuda de Dios… Cada día he rezado por ella y el bebé y ellos también… Gracias a Dios ella ya ha dado a luz, y ella y el niño están muy bien. Ellos me decían: gracias hermana por cuanto tu nos quieres y por todas las oraciones del resto de los maestros y maestras (la mayoría de ellos cristianos).
Cada vez que puedo, que podemos mejorar la calidad de vida de un hermano-a, renace mi alegría de ser misionera…»