«Evangelizar es hacer presente en el mundo el Reino de Dios. Pero

«ninguna definición parcial o fragmentaria refleja la realidad rica, compleja

y dinámica que comporta la evangelización, si no es con el riesgo de

empobrecerla e incluso mutilarla». Ahora quisiera compartir mis

inquietudes acerca de la dimensión social de la evangelización

precisamente porque, si esta dimensión no está debidamente explicitada,

siempre se corre el riesgo de desfigurar el sentido auténtico e integral que

tiene la misión evangelizadora». («La Alegría de la Fe»)

El Papa Francisco nos enseña que la evangelización puede quedar comprometida y desfigurada cuando la dimensión social de la misma no se presenta integramente. En la Exhortación Apostólica «La Alegría de la Fe» va a dedicar un amplio espacio a esta dimensión esencial. Y hacer aplicaciones prácticas a la relidad total: de las personas, de las instituciones, de los pueblos, de la creación.

Ya hay voces que se están levantando en contra: Buena señal. Significa que el Papa acierta a diagnosticar y a inquietar. Y que algunos, que aún dicen llamarse cristianos aman al dinero más que a Dios.

Iremos comentando, sucesivamente, los números de su Exhortación Apostólica.