Basada en una leyenda nacional inscrita en el imaginario del pueblo nipón de los primeros años del siglo XVIII, el
filme narra las peripecias de 47 Ronin (samuráis sin señor) que caen en desgracia porque su amo se hace el harakiri por intentar asesinar a un señor importante de otra región, bajo los hechizos de una bruja. Los samuráis van al destierro por orden del shogun (rey del Japón del momento), y con el deber de no levantarse en armas para recuperar el territorio de su desaparecido amo, cuya propiedad se da al señor agredido.
Entre brujas, espíritus y demonios, tienen lugar algunas de las peripecias de los guerreros desterrados a los que se unirá Kai (Keanu Reeves), al que llaman Mestizo y que comandará a las huestes proscritas para vengar la ignominia cometida contra su señor muerto.