El pasado veintiséis de septiembre en la iglesia de Ntra. Sra. de los Dolores en La Laguna, tuvo lugar la conmemoración del día de San Vicente de Paúl, patrono de las Voluntarias Vicencianas.

La festividad se inició con una misa concelebrada por los Padres Paules; y la asistencia de las Hermanas de la Caridad; la Medalla Milagrosa; las Juventudes Marianas Vicencianas; y las Voluntarias AIC, representadas por los grupos en activo en la Isla; San Pío X, La Higuerita, La Milagrosa y Santa Luisa de Marillac.

Como en años anteriores, se pudo comprobar el poder de convocatoria de este acto, refrendado por la presencia de la Familia Vicenciana y de una gran cantidad de gente llegada de otros lugares de la Isla.

El Padre Julián Arana, en su homilía, se centró en cómo adaptar el mensaje de San Vicente a la realidad que nos rodea, adecuándonos a las circunstancias según van surgiendo, como hizo el propio Santo. Éste, en su juventud, y con una vida acomodada, pensaba seguir los pasos familiares, inconsciente de que lo que muchas veces creemos no tiene que ver con los designios divinos. Con el tiempo, iluminado por la Providencia, San Vicente toma conciencia de la realidad en la que vive, y decide orientar su vida en la dirección de aquellos que más lo necesitan. Este hecho permite que su vida sea ejemplo de entrega a los pobres, y reflejo de la labor que hoy realizan las Voluntarias/os de la Caridad en nuestras Islas a través de los proyectos que ejecutan.