La Jornada del Migrante y del Refugiado de este año nos invita, entre otras cosas, a revivir a nivel personal y comunitario la gratificante experiencia que supuso estar junto al Papa en su visita a Canarias. Sus gestos, discursos y mensajes movieron nuestras conciencias, compromisos y actitudes.
De esta jornada, de la visita del Santo Padre y de diversos aspectos relativos a las personas migrantes, charlamos con Jesús Alberto González, quien lleva más de 15 años al frente de la delegación de Migraciones en nuestra diócesis.
P.- ¿A qué nos remite el lema de este año: “Incluso uno solo de estos pequeños?
R.- El Santo Padre ha tenido la inquietud este año de poner en el foco la realidad que viven los niños, menores y adolescentes en el ámbito de las migraciones y de la movilidad humana. Aquí en Canarias conocemos bien, desgraciadamente, lo que esto supone. Los niños son los más vulnerables en esta dura realidad. Partiendo de esta idea, la Iglesia está llamada a dar una respuesta y a tener una presencia.

P.- Toda pérdida en el mar es muy dolorosa, pero es especialmente desgarrador cuando las noticias nos hablan de muertes de niños, incluso en ocasiones, de bebés.
R.- La parte humana es la que pienso que los cristianos debemos tener más presente. Es el ejercicio que debemos hacer aquí en Canarias o en Ceuta, con todo lo que está aconteciendo últimamente. Debemos ir más allá de la cifra, del dato y preguntarnos por qué un chaval menor de edad está dispuesto a subirse a un cayuco. O también, por qué una familia, con todos sus hijos pequeños, deja atrás Venezuela, Colombia, Perú…y viene aquí a intentar iniciar una nueva vida. Como Iglesia tenemos que descubrir también que hay mucha gente que viene con capacidad de aportar, de contribuir. Y esto lo estamos viendo en nuestras comunidades parroquiales.

P.- Hay tragedias migratorias que suceden en las costas canarias que están teniendo una baja incidencia en los medios de comunicación. Esta especie de inmunización ante un drama repetido en el tiempo, ¿a qué crees que nos puede llevar?
R.- Pues a algo muy triste. A desentendernos del hermano, de la hermana, de los pequeños, de los vulnerables, que son los preferidos del Señor. A mí me resuena todavía el mensaje del Papa en la Plaza del Cristo de La Laguna. Uno no puede ser cristiano y vivir con indiferencia la muerte de nuestros hermanos. Tanto de los que tenemos datos como de los que mueren en el trayecto sin enterarnos.

P.- Decías antes que para nuestras comunidades supone una riqueza la presencia de personas provenientes de otras culturas. ¿Cuál es tu vivencia personal en este sentido?
R.- Yo creo que caminamos hacia una sociedad que cada vez va a ser más rica, más plural y donde todos y todas vamos a poder aportar nuestros dones. En cualquiera de los proyectos de migraciones presentes en nuestra diócesis ves las ganas que hay de aprender, de iniciar un oficio. Pero también compruebas la riqueza que supone empaparte de otra cultura, de su creatividad, de sus valores.

P.- Volviendo a lo que supuso la visita del Papa a nuestro archipiélago, ¿qué podría hacer la Iglesia diocesana para ahondar, a lo largo del curso pastoral, en el mensaje que nos dejó el Santo Padre?
R.- Esta es una de las grandes preocupaciones de la Mesa Diocesana de Migraciones para este año. Queremos que todo no quede en un simple recuerdo bonito sino profundizar en el mensaje del Papa porque nos dejó un material riquísimo. En este sentido, estamos focalizando el trabajo y podemos adelantar que el 12 de junio del 2027, cuando se cumpla un año de la visita, llevaremos a cabo un gran encuentro de Migraciones Diocesanas.

P.- En el tema migratorio hay mucho desconocimiento, a veces surgen bulos y en ocasiones se utiliza este drama con fines políticos. La Iglesia, también, corre el riesgo de caer en esta desinformación. ¿Cuál es tu recomendación para conocer, claramente, la pastoral de la Iglesia en el ámbito de las migraciones?
R.- Otro de los objetivos de la Mesa de Migraciones para este año va en este sentido. Queremos crear mensajes claros a través de fichas y herramientas multimedia. Sin duda, un documento que invito a conocer es la exhortación pastoral de la CEE “Comunidades acogedoras y misioneras. Identidad y marco de la pastoral con migrantes”. Asimismo, nuestros obispos han escrito sendas cartas pastorales muy interesantes. Y junto a esto, lo que es muy importante es el conocimiento directo. Hay un montón de entidades en la diócesis haciendo un magnífico trabajo de acogida, acompañamiento y formación: Cáritas, Buen Samaritano, Don Bosco, las Salesianas con Maín, la propia delegación que tiene el proyecto Sansofé, etc. Conocer lo que se hace abre muchas puertas. Insisto, no es lo mismo hablar de datos que poner rostros a las personas. A partir de las relaciones humanas es cuando empiezan a cambiar las cosas. Las diferencias no nos alejan, sino que nos enriquecen.