Este nueve de Junio celebramos la fiesta del segundo santo canario, S. José de Anchieta. Una afirmación del Papa Francisco en la Misa de acción de gracias por su canonización, puede servirnos en el contexto del Plan Diocesano de Pastoral «una Iglesia en salida misionera».

«San José de Anchieta supo comunicar lo que él  había experimentado con el Señor, lo que había visto y oído de Él. Lo que el Señor le comunicó en sus Ejercicios. Él, junto a Nóbrega, es el primer jesuita que Ignacio envía a América. Chico de 19 años. Era tal la alegría que tenía, tal el gozo que fundó una nación. Puso los fundamentos culturales de una nación en Jesucristo. No había estudiado teología. No había estudiado filosofía. Era un chico. Pero había sentido la mirada de Jesucristo y se dejó alegrar, y optó por la luz.  Ésa fue y es su santidad. No le tuvo miedo a la alegría».