Es propio hablar de la salud. Es casi un tópico. No me tocó nada en la lotería pero estoy bien y prefiero seguir así,
aunque no tenga dinero. Casualmente, ayer leía un artículo, en el que se afirmaba que las personas materialistas no son felices. No obstante, relacionamos materialismo con dinero y no debe ser así. El materialismo, bajo mi punto de vista, supone no tener otro referente que el mundo sensible, aquello que podemos ver y tocar. No sólo el dinero, sino productos, cosas, objetos… Por tanto, lo espiritual no tiene cabida en el materialismo.
Dándole la vuelta al argumento anterior, si lo material no da la felicidad, lo espiritual, entre otras cosas, debe hacernos más dichosos. Sin embargo, la espiritualidad “no está de moda”. Se prefiere buscar la felicidad en otras cosas, incluso en pseudo-religiones, antes que abrazar de nuevo la fe que hemos conocido de toda la vida, la católica.
Las personas somos realmente complicadas. No cabe duda. Decía el Dalai Lama que “perdemos la salud para ganar dinero y después pierdes el dinero para recuperar la salud” La lotería de Navidad nos deja muchísimas personas felices durante unos días. Contentas porque pueden realizar algunos de sus sueños, ¿pero después qué? Una semana, un mes, un año después ¿Qué pasará? Habremos pagado la casa, tendremos un coche nuevo, que quedará olvidado como el niño deja el juguete que tanta ilusión le hizo el día de Reyes. Las cosas que dan la felicidad no son materiales.
Generalmente no somos felices porque nos estamos olvidando de nuestra espiritualidad, de Dios Porque algunos se han empeñado en hacernos creer que lo espiritual no es importante, que Dios no tiene nada que decir en nuestras vidas. Así, cada día vemos personas ricas que están tristes, que tienen todo lo que necesitan y más, pero no son felices. En el día de la salud, demos gracias por los dones recibidos. Desarrollemos la interioridad y la espiritualidad, no porque no nos ha tocado la lotería, sino porque tenemos una parte espiritual que hemos de desarrollar y potenciar como forma de conseguir ser dichosos, felices, plenos.
Jesús Marrero