Ciudad del Vaticano, 29 noviembre 2013 (VIS).-La Unión de Superiores Generales ha concluye hoy su asamblea en Roma. Con
este motivo, el Papa Francisco ha dialogado con 120 superiores de las órdenes religiosas durante tres horas; se ha tratado de un largo coloquio fraternal y cordial, con preguntas y respuestas. Al final, el Santo Padre ha anunciado que el 2015 será un año dedicado a la vida consagrada.
La primera tanda de preguntas ha estado dedicado a la identidad y la misión de la vida consagrada. Todos los cristianos deben ser coherentes con su fe, ha dicho el Papa, pero los religiosos están llamados a seguir al Señor de una manera especial : «Son hombres y mujeres que pueden despertar al mundo. La vida consagrada es profecía. Dios nos pide que dejemos el nido que nos arropa y que salgamos a los confines del mundo. Esta es la forma más eficaz de imitar al Señor”.
Preguntado por la situación de las vocaciones, el Papa ha señalado que hay Iglesias jóvenes que están dando nuevos frutos. Por supuesto, esto nos obliga a replantear la inculturación del carisma. El diálogo intercultural debe impulsar la entrada en el gobierno de los institutos religiosos de personas de diferentes culturas que expresan diferentes formas de vivir el carisma.
Francisco ha insistido en la formación basada en cuatro pilares fundamentales: espiritual, intelectual, comunitario y apostólico. Es imprescindible evitar cualquier forma de hipocresía y de clericalismo a través de un diálogo franco y abierto sobre todos los aspectos de la vida. «La formación es una tarea artesanal, no una labor de policía», ha subrayado, y su objetivo es “formar religiosos que tengan un corazón tierno y no ácido como el vinagre. Todos somos pecadores, pero no corruptos. Hay que aceptar a los pecadores, no a los corruptos «.
Las últimas preguntas han tenido como objeto la misión de los consagrados . «Hay que buscarla sobre la base de los carismas”, ha respondido el Papa. Las realidades donde impera la exclusión sigue siendo la prioridad más importante. Además de estos retos, el pontífice ha citado el cultural y educativo en las escuelas y universidades. Para el Papa los pilares de la educación son: » transmitir conocimientos , transmitir formas de hacer, transmitir valores. A través de ellos se transmite la fe. El educador debe estar a la altura de las personas que
educa y debe interrogarse sobre como anunciar a Jesucristo a una generación que cambia» .
Antes de despedirse, el Papa ha dicho a los superiores: «Gracias, por lo que hacéis y por vuestro espíritu de fe y de servicio. Gracias por vuestro testimonio y también por las humillaciones por las que tenéis que pasar”.