El prelado nivariense dirigió este sábado en la Catedral el retiro de Adviento. Pasadas las 10:00 de la mañana daba comienzo con la idea principal que serviría de hilo conductor al mismo, una invitación a «Revestirnos de Esperanza».

Bernardo Álvarez  invitaba a reflexionar sobre dos perspectivas: la del don y la de la acogida.  Vivir el adviento con la perspectiva del don consiste en profundizar y entrar en el misterio; un misterio que es esperanza, la cual para los cristianos se apoya en las promesas que Dios  ha hecho, con la confianza de que Él es fiel y cumple sus palabra. En esta clave y mirando la vida, el prelado sostenía que muchas veces parece que no confiamos, que no esperamos al Señor, quizá el motivo de ello es que «no nos fiamos del la oferta que Dios nos hace», aseveró.

En cuanto a la perspectiva de la acogida Álvarez afirmó que es necesario comenzar por ordenar la casa, y en este aspecto es fundamental tener actitud de espera, que se traduce en poner la atención a quien viene, porque es más de lo que vemos. En este sentido recordaba que nos salvamos a nosotros mismos y por ello cantamos «Ven señor no tardes, ven ven que te esperamos». Pero, ¿Sentimos necesidad del Señor? se preguntó. El adviento es tiempo para profundizar y tener firme conciencia de que se espera al Salvador, el único que nos puede salvar.

 El obispo continúo su exposición con una reflexión sobre el salmo el salmo 129, el cual nos presenta una profunda experiencia de debilidad y de confianza en el Señor. En este punto recordó el plan diocesano de Pastoral, y cómo este año estamos trabajando en cómo ser discípulos y misioneros de la Palabra de Dios, para lo que es necesario saber que nuestra alma espera en su Palabra. Así invitaba a preguntarse: ¿Qué es lo que yo le pido al Señor en este momento que escuche en mi vida?

 La segunda parte del retiro se centró en la meditación de las tres miradas del Adviento: una mirada hacia atrás, una mirada a nuestro entorno y una mirada a la venida definitiva. Comenzaba, en este sentido, la reflexión preguntándose a quién esperábamos, si ya Jesús había venido. Álvarez respondía que esperamos a Jesús esperamos, porque su obra y salvación no ha alcanzado aún a todo el mundo, no la hemos dejado habitar en nuestro corazón plenamente. Tenemos que prepararnos para acogerla. Es una esperanza real para cada uno de  y para todo le mundo. Hoy se hace presente Jesús y necesario que sea acogido, siempre con la mirada puesta en esa venida definitiva, sin olvidarnos de ella.