«Animo a todos los habitantes del Continente americano a tener los brazos abiertos como la Virgen María, con amor y ternura». En la víspera de la memoria de la Virgen de Guadalupe, el Papa Francisco desde la Plaza de San Pedro dirigió un mensaje a toda América.
Evocando la cercanía de María, que siguiendo el ejemplo de Jesús se hace cercana a sus hijos, los acompaña como madre solícita, comparte las alegrías y las esperanzas, los sufrimientos y las angustias del Pueblo de Dios, el Santo Padre hizo hincapié en que la aparición de la imagen de la Virgen en la tilma de Juan Diego fue un signo profético del «abrazo de María a todos los habitantes de las vastas tierras americanas». Asegurando que reza por los «queridos hermanos y hermanas de toda América», el Papa Bergoglio pidió que se rece también por él y deseó que «la alegría del Evangelio esté siempre en sus corazones». (CdM – RV)
La aparición de la imagen de la Virgen en la tilma de Juan Diego fue un signo profético de un abrazo, el abrazo de María a todos los habitantes de las vastas tierras americanas, a los que ya estaban allí y a los que llegarían después.
Este abrazo de María señaló el camino que siempre ha caracterizado a América: ser una tierra donde pueden convivir pueblos diferentes, una tierra capaz de respetar la vida humana en todas sus fases, desde el seno materno hasta la vejez, capaz de acoger a los emigrantes, así como a los pueblos y a los pobres y marginados de todas las épocas. América es una tierra generosa.