En Icod de los Vinos se celebró la comida fraternal del movimiento de Familias Cristianas. En un momento de la misma, el obispo tomó la palabra e invitó a los presentes a impregnar la vida cristiana en los ambientes en los que cada uno vive. Además, invitó a participar en la próxima semana de teología dedicada a la educación afectiva algo que atañe, muy especialmente, a los padres y madres que están involucrados en la aventura de educar.

El prelado hizo también una referencia a la importancia de la familia en el marco de la Misión diocesana recordando, en este sentido, el carácter singular del testimonio cristiano que cada uno, como discípulo-misionero, está llamado a dar. Resaltó Bernardo Álvarez la pertinencia de crear nuevas relaciones, las cuales han de estar impregnadas del testimonio cristiano, mostrando el evangelio a través de la vida.