En la mañana de este miércoles 9 de septiembre, han dado comienzo los actos religiosos con motivo de las Fiestas en honor al Santísimo Cristo de La Laguna. El obispo Eloy Santiago presidió la Eucaristía en el Real Santuario lagunero en la que se impusieron las medallas a once nuevos esclavos.
También participaron en la celebración el rector del Santuario, Víctor Álvarez; el alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez; el esclavo mayor, Eladio Alexis Díaz, así como una representación de la corporación municipal, autoridades civiles y militares, un nutrido grupo de esclavos del Cristo y miembros de hermandades y cofradías.

La parte musical de la celebración corrió a cargo de la Coral Polifónica del Círculo de Amistad XII de Enero, dirigida por Salvador Rojas.
Monseñor Santiago comenzó su homilía mostrando su satisfacción por compartir, por primera vez como obispo, este día tan señalado para los laguneros. “Contemplar esta hermosa imagen que va descendiendo, queriendo llegar a nosotros, no es un rito vacío. La fe no es solo razón, también es emoción. El descendimiento de esta imagen representa la cercanía de Cristo para con nosotros, humanos y mortales. Es un gesto que nos habla del Dios en el que creemos. Un Dios que se abaja, que se hace pequeño, que se hace humano y que asume nuestra magnífica humanidad”.
El obispo continuó haciendo hincapié en la lección que nos da Jesús en la cruz. “A nosotros, los humanos, a veces nos mueve el éxito, los focos, pero el camino de Jesucristo es el de la humildad. Contemplar la imagen de Jesús en la cruz nos abre a lo trascendente. Saca de nuestro corazón, excesivamente movido por la razón, el aspecto emocionante que forma parte de nuestra condición humana y de nuestra fe”.

El prelado Nivariense recalcó que, si bien este ámbito de las emociones no es el principal, es muchas veces el que nos recuerda que somos humanos. “Debemos dejar vibrar nuestro corazón, recuperar el sentimiento humano que nos caracteriza, no hacernos indiferentes, no hacernos fríos, insensibles. Al contrario, la grandeza del ser humano radica en su corazón, en la capacidad de emocionarse, en la capacidad de amar”.
Santiago también recordó lo enormemente emocionante que fue ver al Cristo de La Laguna, junto a la Virgen de Candelaria, presidiendo la misa con el Papa en Santa Cruz de Tenerife. “Qué profunda emoción fue que esta bella imagen también fuera contemplada por el Santo Padre y por millones de personas que siguieron, o participaron, en esa Eucaristía a través de las redes y de los medios de comunicación social”.

En otro momento de su homilía, el obispo recordó que el único propósito de Jesús en la cruz fue cumplir la voluntad del Padre. “Ese es nuestro deseo, que nuestra vida, que nuestro espíritu esté constantemente encomendado al Padre del cielo, a aquel que nos envió a su Hijo para salvarnos, a aquel que envía el Espíritu Santo para sostenernos e iluminarnos a lo largo de la vida”.
Por último, monseñor Santiago deseó que todos nos dejemos transformar por Cristo. “Pongámonos en sus manos para que el odio, la violencia, el engaño y tantas cosas negativas salgan fuera de nuestro corazón. Que con María sepamos vivir estos días de fiesta, aquí en nuestra ciudad, contemplando al Santísimo Cristo de nuestros amores. El que ha estado siempre en todos los instantes de nuestras vidas”.

Tras la homilía, se bendijeron e impusieron las medallas a los nuevos esclavos. Posteriormente, el obispo impartió la bendición final y se procedió a la tan esperada ceremonia del descendimiento del Cristo, momento en el que se empezaron a escuchar las salvas en honor a la venerada imagen.
En la tarde de este 9 de septiembre, a las 18:30 horas, tendrá lugar la procesión de la venerada imagen del Santísimo Cristo de La Laguna hasta la Santa Iglesia Catedral.