
Faith & Form y el American Institute of Architects conceden su mayor reconocimiento a la ermita del barrio del Pris, en Tenerife, situando esta pequeña obra entre la mejor arquitectura sacra del momento.
Como cada año, desde 1978, la revista Faith & Form y el American Institute of Architects, a través del Foro Interreligioso sobre Religión, Arte y Arquitectura, premian las mejores obras de arquitectura, diseño litúrgico y arte para espacios religiosos de cualquier fe y en todo el mundo.
En esta edición la ermita de Stella Maris, situada en el barrio pesquero de El Pris, en la isla de Tenerife, resultó premiada como mejor obra de nueva construcción. El jurado reconoció 27 proyectos en 10 categorías, destacando 4 obras con el premio de honor, el máximo reconocimiento que otorga el jurado.
El arquitecto Alejandro Beautell recibirá el galardón en la ciudad de Nueva York en junio de 2018, en el marco de la convención nacional del American Institute of Architects, organización que representa a los arquitectos estadounidenses.
El acta del jurado destaca el valor social del templo, que responde a las necesidades de la comunidad con creatividad y economía de medios, definiendo el proyecto como “una hermosa capilla respetuosa con su entorno, en el que encaja perfectamente; destaca el uso de la masa y las superficies con un estilo Corbuseriano por el tratamiento de texturas en paredes y techos, así como por el manejo hábil de la luz. Especial mención merece la planta, sencilla a la par que elegante”.
Desde su construcción en noviembre de 2016, la pequeña ermita del Pris, de apenas 60 m2 construidos, ha despertado el interés de los medios especializados, sumando distintos reconocimientos de ámbito internacional. Entre ellos destacan el Premio NAN de Arquitectura, que Beautell recibió de manos del Presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, y la selección obtenida para participar en la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires.
El arquitecto Alejandro Beautell, tras conocer la noticia, señala: “Este es un premio para los vecinos del Pris en Tacoronte. Quiero agradecer la confianza depositada por todos en este apasionante proyecto”.
Reseña de la obra: Ermita Stella Maris
Durante años, los habitantes del barrio de El Pris han intentado constituirse como comunidad de fieles y favorecer la construcción de un templo propio, bajo la advocación marinera de la Virgen del Carmen. Dicha construcción, por diversos motivos, y en distintas localizaciones, se había visto frustrada. La imagen de la Virgen, de gran devoción y tradición entre los vecinos, se encontraba depositada en la cofradía de pescadores, en tanto pudiera ser devuelta a un lugar de culto.
En una zona sin referentes arquitectónicos, donde proliferan edificaciones de autoconstrucción, la edificación proyectada pretende completar la fachada del conjunto edificado sobre el peñón. El reto consistía en integrarse sin imponerse, de forma que la agrupación de casas no perdiera su carácter.
La ermita se proyecta como un único volumen cilíndrico, truncado en su parte superior. Como espacios sirvientes se proyectan un pequeño espacio de oración para los pescadores de la zona, a modo de cueva, y una sacristía.
El altar se sitúa orientado al norte. El espacio circular donde se ubica la asamblea es un espacio diáfano sin diferenciación de alturas. Un único banco monolítico, que nace de la pared, albergará las plazas de asiento necesarias entorno a la mesa del altar. En la continuidad de la pared se proyecta un Vía Crucis compuesto por 14 estrellas rehundidas en la misma. Sobre el retablo de hormigón abujardado se produce una importante entrada de luz cenital, a través de un vidrio azul, que cualifica el espacio resultante.
A nivel material, la construcción resulta de gran austeridad, la sencillez de los materiales utilizados y el empleo de recursos tales como la iluminación natural, dotan a la edificación de un carácter ascético. El retablo de hormigón abujardado contiene vidrios azules en su masa, que provienen de las botellas de vino blanco de la tierra que compartimos con los vecinos de El Pris tras la colocación de la primera piedra.
La circunferencia que conforma la proyección en planta del templo, representa la feminidad de la virgen María, la figura materna que abraza a los fieles. Así, la Virgen del Carmen preside el espacio, situándose en el norte como metáfora de su función de guía a los marineros durante la noche, la Stella Maris o Estrella del Mar.