Somos el Grupo Wasting de la parroquia de Nuestra Señora de Los Remedios (La Laguna). Vivimos unos tiempos complejos, un tanto áridos y anómalos que nos han acercado, como nunca, a una experiencia análoga a la que vivió Jesús en el desierto.

En el páramo al Pueblo de Dios le ocurrieron sucesos importantes, pero el desierto es un lugar peligroso, siempre está cambiando. Durante el día hace mucho calor y el sol quema la piel; en cambio, por la noche el frío se torna abisal. Cuando sopla el viento la arena se levanta, el desierto cambia de forma y resulta fácil perderse. Esta situación llegó casi de improviso: nos sumió en desconcierto y súbitamente fue necesario descubrir herramientas con las que continuar la labor catequética.

Nuestro grupo, como muchos otros equipos Wasting, ha querido seguir en contacto en este momento, por lo que hemos realizado las últimas sesiones a distancia, desde casa, sirviéndonos de mecanismos digitales (videollamadas, presentaciones en línea, juegos, etc.). Como se dice en El Principito, «lo hermoso del desierto es que en algún lugar esconde un pozo», en estos tiempos de aislamiento toca tender puentes digitales hacia el vecino y el hermano y descubrir en ellos la belleza del desierto. Es extremadamente gratificante percibir la colaboración de las familias así como la alegría reconfortante al encontrarnos, semana a semana, a través de la pantalla para descubrir algo nuevo de Jesús, un compañero que se nos revela como firme Salvador en la transfiguración, la curación del ciego o la resurrección de Lázaro.

Frente al miedo, valor; frente al desconcierto, esperanza. Es tiempo de confiar y, ahora más que nunca, transmitir que nuestro amigo Jesús está siempre con nosotros. Tras vagar por el desierto se aprende el valor del agua y, ¿cuál mejor que el agua viva?