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A lo largo de estos días, las comunidades parroquiales de la isla de El Hierro, con gran alegría, vuelven a celebrar la fe y la vida en familia. Tras esta larga Cuaresma, la luz de la Pascua se abre camino para regalarnos la oportunidad de volver a encontrarnos con la fidelidad de Dios que sigue custodiando nuestra felicidad también en este tiempo de pandemia. Ésta ha sido, sin duda, la seguridad que ha custodiado la esperanza para la vida nueva que todos llevamos tiempo esperando.

Es por ello que las comunidades han puesto lo mejor de sí para acondicionar los templos, pero sobre todo el corazón. Así, junto al Cirio y las flores que ayudan a vivir este tiempo pascual, han aparecido las mascarillas, los guantes, el gel hidroalcohólico y algunos carteles como signos de un nuevo despertar a la vida.

Y como siempre, unido al encuentro con Dios que nos regala la Vida, estos días también están siendo la oportunidad para tímidamente volver a encontrarnos con la comunidad. Rostros que, en lucha con las mascarillas, van descubriendo al hermano y que lo celebran con profunda alegría.

Muchos se emocionaban al poder volver a recibir a Jesús Eucaristía, por poder dar la paz aunque fuese sin movernos del banco, o incluso por poder recibir la bendición que, al terminar la celebración, nos sigue animando a ser bendición de Dios en medio de nuestro pueblo.

Es verdad que nos siguen faltando los abrazos, los saludos al salir del templo y los tiempos de formación y oración compartida; pero, mientras esperamos a que lleguen, seguimos celebrando tanto amor regalado que en Dios nos sigue custodiando para hacer de la vida una oportunidad para la entrega, también en tiempos de pandemia.

https://www.youtube.com/watch?v=pN0U8fSPZl8

2020-05-11T05:11:16+00:00