Ana María Burgos, Superiora General de la Congragación Filipenses Hijas de María Dolorosa, se encuentra en nuestra diócesis realizando la visita oficial.
Las Religiosas Filipenses cuentan con dos casas en Tenerife. Esta congregación surgió para dar respuesta a las necesidades de su tiempo. El grito de los pobres marginados, de jóvenes y mujeres excluidas socialmente, y el encuentro con ellos marcaron el futuro de la vida apostólica de uno de sus fundadores, Francisco García Tejero.
En la actualidad, su encomienda se centra, sobre todo, en ayudar a mujeres y niños vulnerables y con alto riesgo social.
Según la superiora, “la sociedad nos sigue acogiendo y valorando muy bien. Pero encontramos muchas dificultades a la hora de transmitir los valores”.
En cuanto a las vocaciones, hoy día no hay en España pero sí en África en América del sur.
Burgos, que en agosto irá a Kenia donde tienen dos casas de formación, señaló que en este país africano desarrollan una labor muy valorada por la comunidad. “Atendemos a mujeres y niños con graves problemas de exclusión. Además, nos esforzamos por evangelizar. La Iglesia allí nos ha acogido fantásticamente. Se valora mucho la vida religiosa y todo lo que se hace es bienvenido”, subrayó.