Santo Hermano Pedro, la VIII Vigilia de la Esperanza. En torno a 300 personas se desplazaron hasta este enclave importante en la geografía de la santidad de nuestra Iglesia Diocesana, para orar a Dios especialmente por la vocaciones.
La Vigilia se abría con una invitación a renovar la llamada universal a la santidad que brota de nuestro bautismo. Acto seguido, después de exponer el Santísmo, los participantes fueron invitados a ponerse en camino precedidos por el Señor y hacer un breve recorrido de varias estaciones contemplando la vida de los santos, beatos y siervos de Dios de nuestra diócesis con una pregunta: «Si ellos pudiieron ser santos ¿Tú por qué no?»
La tercera parte de la vigilia dio pie a escuchar la palabra, compartir testimonios vocacionales ( dos seminaristas, una religiosa y una pareja que se casará en dos semanas) y orar de forma especial por las vocaciones, conluyendo con la bendición con el Santísmo. Al final a cada participante se le entregó una tarjeta con un pensamiento de los santos, beatos o siervos de Dios que sirvieron de guía en la vigilia.
Sin duda, una forma distinta de celebrar la víspera de Todos los Santos, comtemplando a aquellos que supieron entregar su vida a Dios y al servicio de los demás.