El obispo presidió los cultos del Viernes Santos en la Catedral. La celebración de la pasión y muerte de Jesucristo es
una liturgia especialmente emotiva, con signos y gestos altamente significativos: la postración, la lectura de la pasión según s. Juan, la adoración de la Cruz, la oración universal, la colecta a favor de tierra santa, la comunión del pan eucarístico reservado en el Monumento del Jueves Santo.
Monseñor Álvarez Afonso centró su homilía en el artículo de la fe que afirma que ‘Cristo, fue cruficado, muerto y sepultado, por nosotros y por nuestra salvación’. Sobre todo quiso enfatizar el motivo de todo, ésto es, el por nosotros y por nuestra salvación.
Citando al Papa Francisco se preguntó Álvarez: ¿Quien soy yo ante Jesús? ¿La muchedumbre, pilatos, judas, una de las mujeres, María, uno de los soldados…?
La pasión permanece extraña, ajena «si no entramos por la puerta estrecha del por nosotros»- indicó- Se trata de aquello que afirmara S. Pablo: me amó y se entregó por mí. Nosotros- indicó- con nuestros pecados también pusimos las manos en la pasión de Cristo, por ello la pasión sólo se entiende bien sintiéndonos contemporáneos de la misma.
Por último, invitó el obispo a todos a pedir perdón; dar gracias a Dios; asumir cada uno la cruz; y ser personas atentas a los que sufren.