Este viernes 10 de febrero, Día del Ayuno Voluntario, se celebrará la eucarística y la “Cena del Hambre”, en la parroquia de San Lorenzo Mártir, en el Valle de San Lorenzo, a las 18:00 horas.

Se trata de un acto significativo dentro de la 58º Campaña de MANOS UNIDAS contra el Hambre, que este año lleva por lema: «El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida».

Un lema que el prelado nivariense ha calificado de acertado, en su carta sobre esta campaña. “Acertado, primero, porque sale al paso de la falsa idea, ampliamente difundida, de que el hambre y la miseria extrema que padecen mil millones de personas en el mundo, está causada por la superpoblación de nuestro planeta y, desde esta falsa premisa, se promueven campañas para reducir la natalidad. Si fuéramos menos, se dice, habría comida para todos”.

En este sentido, el obispo recuerda que esta afirmación es abiertamente desmentida por el hecho de que, anualmente, se tiran a la basura entre el 30 y 35 por ciento de los alimentos que se producen destinados al consumo humano, según el informe de la FAO.

En otra parte de la referida carta, monseñor Álvarez invita a que cada uno nos sintamos interpelados ante este problema. “Preguntémonos: En concreto, con mis posibilidades, con lo que soy y lo que tengo, ¿qué puedo y que debo hacer yo en favor de los que pasan hambre en el mundo? En nuestra mano está, en primer lugar, vivir de otra manera, no gastar más de lo necesario y sobre todo no tirar alimentos”.

Cabe señalar, que estos días se encuentra en nuestra diócesis con motivo de la campaña de Manos Unidas, Lola Pérez Carrasquilla, misionera cordobesa perteneciente a la Congregación de las Misioneras Hijas del Calvario. Carrasquilla lleva 34 años en Zimbabwe, ha trabajado durante mucho tiempo como matrona. En la actualidad, como la han denominado los hablantes de lengua tonga, es la “banene”, es decir, la “abuela” en el Hogar del Amanecer, donde desarrolla su actividad.

En el próximo número de la revista “Iglesia Nivariense”, se incluirá una entrevista con esta misionera cuyo testimonio no tiene desperdicio. Entre otros aspectos, Carrasquilla señala que es vergonzoso saber que un tercio de los alimentos se tira a la basura. “Siento mucho dolor cada vez que escucho este dato, cuando hay tantas personas que sufren hambre. Y eso lo he vivido yo en Zimbabwe. Cuando llegué a este país, me impactó mucho ver la enfermedad de la lepra, como toda la carne se cae a pedazos. En la actualidad, la lepra es curable y en Zimbabwe también. Tenemos el tratamiento y ya no hay leprosos. Si se descubre que hay alguien enfermo se le pone el tratamiento y no hay ningún problema”. En este sentido, Carrasquilla expresa que a Manos Unidas le deben mucho. “Manos Unidas, en su obra social, no mira ni religión, ni cultura, ni raza. Solo mira la dignidad de la persona. Nosotros hemos tenido la suerte de haber vivido en un país con todos los medios. Pero si hubiésemos nacido en otro lugar que no tuviese tantos recursos, nos gustaría que gente de fuera fuesen generosas y compartieran. Manos Unidas mira que la persona sea protagonista de su historia y eso es también lo que queremos los misioneros”.