Como decíamos en el artículo anterior, podemos ver en el cine un espacio para la reflexión y revisión de nuestra vida cristiana. Hoy destacamos el Viernes Santo:

VIVIR PARA SIEMPRE

La película nos presenta cómo Sam, un niño de doce años con leucemia, vive su enfermedad y cómo se prepara para la muerte. Todas sus reflexiones las va plasmando en un videolibro con la idea de perpetuarse en él, como hacen los autores con sus obras.

Algunos detalles concretos que nos pueden ayudar:

  • darle un sentido a la muerte de Jesús, para poder darle un sentido a nuestra vida. Con su muerte y Resurrección, Jesús vive para siempre entre nosotros. ¿Cómo hacer posible esto, que Jesús viva eternamente en nuestras vidas?
  • A lo largo de todo el guión se desarrolla una profunda reflexión sobre el sentido de la vida, la muerte y el sufrimiento. La vida es un don de Dios, un regalo. Y por ello es la primera vocación: Dios nos ha creado para vivir como hijos suyos. Cabe preguntarse entonces sobre la manera que tengo de vivir, sobre las ganas de vivir, si realmente aprovecho este don de Dios o lo estoy echando a perder.
  • Hay que preguntarse por los deseos que hay en el fondo de nuestro corazón. Y como sabemos que vamos a morir, aunque morir sea lo más impreciso del mundo, conviene reflexionar de vez en cuando sobre lo que nos gustaría hacer antes de que nuestra vida llegue a su fin. ¿Qué es lo que me gustaría haber hecho antes de morir? Pero más interesante aún es la actitud de Félix que también nos interpela: ¿qué puedo hacer yo para que se cumplan los deseos de los demás?
  • El protagonista intenta hallar respuestas a las preguntas que el hombre se formula desde que es consciente de su propia muerte…¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?, ¿cuánto tiempo nos queda?, ¿qué sentido tiene nuestra vida? ¿por qué motivo estamos en este mundo?, ¿cómo trascender nuestra finitud?… en definitiva, ¿de qué forma podemos vivir para siempre?