La parroquia de Nuestra Señora de La Paz, en Puerto de la Cruz, cuenta ya con una gran estatua que conecta la ciudad turística con uno de los capítulos más negros de la historia de Polonia. El escultor polaco Maksymilian Biskupski, que también fue víctima de la represión soviética en su
país natal, es el autor y donante del Cristo de la Reconciliación, una obra de casi cuatro metros de altura y cuatro toneladas de peso que recuerda las ejecuciones, a manos de las tropas de Stalin, de casi 22.000 personas en el bosque de Katyn y prisiones como la de Kozieks en los primeros años de la segunda guerra mundial – según relata El Día en su crónica del acto.
Maksymilian Biskupski, que fue víctima de la represión soviética en su país natal, explicó que su obra, que mezcla la imagen de Cristo con la de un prisionero torturado, está también inspirada en palabras del papa y santo Juan Pablo II (el también polaco Karol Wojtyla), quien dijo que «todo Cristo crucificado es una prueba de la solidaridad de Dios con el hombre que sufre».
«El significado del ‘Cristo de la Reconciliación’ es proclamar y anunciar la paz; homenajear a las personas de buena voluntad como pacificadores y amantes de la paz, y a aquellos que se abren a ella. Por eso dono este monumento, por la reconciliación y unidad de España, y por todos los mártires hijos e hijas de Dios. Porque la cruz significa que la vida es más fuerte que la muerte», leyó en español Biskupski.
El obispo Bernardo Álvarez, bendijo la imagen; felicitó y agradeció al escultor por «su magnífico trabajo» y reconoció que «puede parecer duro, pero refleja el sufrimiento tanto de Cristo como de tantos hermanos y hermanas nuestras a causa de la persecución y de la violencia de unos seres humanos sobre otros. Es una llamada de atención, un aldabonazo a nuestra conciencia».
«Esa violencia que muchas veces vivimos, y somos partícipes de ella, ya sea con las palabras, con los gestos o con las actitudes… a veces en el ámbito doméstico, a veces en el ámbito de las relaciones humanas. Y es la misma violencia que luego se desencadena de manera desordenada y brutal en la sociedad», recalcó el obispo como recoge el citado rotativo.