Sábado Santo, en espera de la Vigilia Pascual

Durante el Sábado Santo no se celebra la eucaristía, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, esperando en la oración y el ayuno su resurrección. Este día La Cruz sigue ocupando el centro de los templos católicos que, en sentido práctico, se preparan para la más importante celebración de la Iglesia: La Vigilia Pascual.

Con María permanece la Iglesia en vigilante espera. Todas las parroquias de la diócesis, mientras, se preparan para la Gran Noche de la Vigilia Pascual. Desde la puesta del sol, con la llegada de la noche, para la Iglesia ya será el Gran Domingo, el día de la Resurrección del Señor.

Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como “la madre de todas las santas Vigilias”. Toda la celebración debe hacerse durante la noche. Bernardo Álvarez preside en su sede la Solemne Vigilia Pascual a las 22 horas. En la misma se conferirá se realizará un bautismo.
Las celebraciones de la primera parte del Triduo (misa vespertina del Jueves Santo y celebraciones del Viernes y Sábado Santo durante el día) son intensamente sobrias, en cambio la noche santa de la Resurrección es una fiesta rebosante de alegría. El paso de la tristeza al gozo, de la muerte a la vida se expresa en la misma Vigilia Pascual, la más importante celebración de los cristianos. Por ello,  la culminación del Triduo Pascual es la Vigilia Pascual en la que hacemos memoria sacramental de la resurrección del Señor.
La Misa del día de Pascua, domingo,  se celebra también con el mayor gozo. El obispo Nivariense preside la solemne Eucaristía Pontifical de la Pascua a las 12 horas. En la misma impartirá la bendición papal en día tan singularmente alegre para todos los católicos de canarias unidos a los del mundo entero.
2018-03-31T07:57:46+00:00
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