El sábado, cuatro de marzo, el obispo Bernardo Álvarez Afonso, dirige el retiro de cuaresma en la Catedral.

La diócesis mantiene el lema único elegido para este curso CORAZÓN DE DISCÍPULO, añadiendo la segunda de las palabras que nos propone S. Ignacio de Loyola: AMAR.

El Papa Francisco en su homilía del Jubileo de los adolescentes durante el año de la misericordia decía:
“Qué gran responsabilidad nos confía hoy el Señor. Nos dice que la gente conocerá a los discípulos de Jesús por cómo se aman entre ellos. En otras palabras, el amor es el documento de identidad del cristiano, es el único “documento” válido para ser reconocidos como discípulos de Jesús. Es el único documento válido.

Si este documento caduca y no se renueva continuamente, dejamos de ser testigos del Maestro. Entonces les pregunto: ¿Quieren acoger la invitación de Jesús para ser sus discípulos? ¿Quieren ser sus amigos fieles? El amigo verdadero de Jesús se distingue principalmente por el amor concreto, no el amor en las nubes. El amor siempre es concreto, lo que habla de amor y no es concreto es telenovela, un romance. ¿Quieren vivir este amor que él nos entrega? ¿Quieren o no quieren? Entonces, frecuentemos su escuela, que es una escuela de vida para aprender a amar. Esto es un  trabajo de todos los días, aprender a amar (…)

¿Cómo podemos crecer en el amor? El secreto está en el Señor: Jesús se nos da a sí mismo en la Santa Misa, nos ofrece el perdón y la paz en la Confesión. Allí aprendemos a acoger su amor, hacerlo nuestro y a difundirlo en el mundo. Y cuando amar parece algo arduo, cuando es difícil decir no a lo que es falso, miren a la cruz del Señor, abrácenla y no se suelten de su mano, que les lleva hacia lo alto y levántense cuando se caen (…)”.

Por eso sería bueno que este año, durante la Cuaresma, mientras vivimos este año del discipulado y puesto que la liturgia nos regala los “evangelios bautismales”, renovemos también nuestro camino de discípulos y nuestra adhesión de corazón a Cristo. Revisar lo que significa que sea el Señor y si lo es realmente de nuestra vida. Dejarnos amar por Él y amarle con todas las fuerzas de nuestro corazón.