«Redescubrir la interdependencia entre personas es un bien que no disminuye la libertad»

El Secretario General de la Conferencia Episcopal Española Luis Argüello, ha defendido que la crisis sanitaria del COVID-19 ha traido una realidad novedosa que nos hace caer en la cuenta de nuestra vulnerabilidad como individuos: “Nos ha generado una dependencia que nos hace caer en la cuenta de la interdependencia. Cada uno marcamos una distancia con el otro, y me alegraría mucho que esta irrupción de lo real nos permitiera descubrir personas interdependientes. Ser conscientes de que hay una herida y al mismo tiempo de que la interdependencia es un bien que no disminuye la libertad, tal y como algunos nos han hecho creer. Esta reflexión nos puede ayudar en el camino de la vida”, ha asegurado el portavoz de la CEE.

Unas declaraciones que ha realizado durante el diálogo ‘Nuevos tiempos, ¿nuevas personas?’, en el que ha debatido junto a la filósofa Victoria Camps sobre el mundo que nos espera una vez se supere la crisis sanitaria provocada por la propagación del COVID-19. Un acto que ha organizado la Fundación Pablo VI y que ha moderado el presentador de ‘La Tarde’ de COPE, Fernando de Haro.

El también obispo auxiliar de Valladolid ha remarcado que este periodo de confinamiento no tiene por qué implicar que nos haya hecho mejores o peores personas ni una sociedad mejor, si bien es cierto que se muestra esperanzado por la manera en la que encaremos los nuevos desafíos: «Es ahí donde puede darse la posibilidad de que familias, grupos, sociedades o políticos puedan ayudarnos a crecer como personas y como sociedad. Pero el hecho en sí de pasar un tiempo en cuarentena no tiene por qué hacernos mejores ni peores”, subraya.

La propagación del COVID-19 ha alterado nuestro día a día como no había logrado otras crisis en décadas. Una situación que incluso para algunos, podría cambiar nuestro sentido de la felicidad. A este respecto ha hecho referencia Don Luis Argüello: “El deseo puede mirarse desde dos perspectivas. Un deseo que pone en movimiento el que venga hacia nosotros, los bienes o servicios que satisfacen el ahnelo de plenitud, o el deseo que tiene más que ver con una energía no para atraer y poseer, sino para salir y amar. Yo prefiero la expresión alegría a felicidad, porque la alegría se experimenta cuando lo que uno parece necesitar, en realidad nos precede y se nos ofrece como un don. La alegría sin embargo puede experimentarse aunque las manos estén vacías. Es la alegría del encuentro con alguien que hace que relativicemos los juguetes que tengamos entre las manos”.

Durante el coloquio organizado por la Fundación Pablo VI, se ha reivindicado como no puede ser de otra manera el sentido de lo público y su importancia en la gestión de la crisis, donde profesionales sanitarios o fuerzas del orden han adquirido gran protagonismo.

Reconocimiento que comparte el Secretario General de la CEE, aunque considera que el elogio de lo público no debe confundirse con el elogio de lo estatal: “Lo público es el espacio común, el ágora donde nos encontramos y donde es preciso convocar a esa subjetividad de una sociedad, con la importancia que tiene la iniciativa de las instituciones públicas que la sociedad se ha dado en un ejercicio democrático. Es importante ponernos de acuerdo en unas reglas comunes, pero cuando es posible hay que convocar a la subjetividad de la sociedad porque en España tenemos unas resonancias del Estado que suenan con demasiada fuerza, con excesivo descanso de los ciudadanos diciendo… “esto nos lo solucionará el Estado”. Hay que convocar a la plaza pública a la subjetividad de la sociedad, lo que supone desarrollar la dignidad como principio de subsidiaridad, evidentemente orientado a la justicia y el bien común. En esto, las instituciones democráticas tienen mucho que decir, pero dejando un terreno de juego visible a la iniciativa de todos”.

Cope.es

2020-05-07T10:55:57+00:00