
Después de la subida del trono de María a su santuario y dentro de las fiestas lustrales, la jornada del domingo 2 de agosto se iniciaba dando gracias a Dios por un nuevo día a través del rezo comunitario de los laudes y la celebración de la Eucaristía presidida por el sacerdote Óscar Luis Guerra Pérez, párroco de Ntra. Sra. de la Concepción de La Orotava. Una Misa en la que se tuvo atención especial y cercanía a los enfermos venidos de distintas parroquias de la isla y a aquellos que se encontraban en el hospital de Dolores.
Con un poco de retraso sobre el horario previsto, la procesión llegó a la capilla del Hospital de Dolores donde ya esperaban los enfermos, acompañados en su mayoría por familiares, personal del centro y voluntariado. Las imágenes de la Santa Cruz y San Miguel Arcángel se retiraron al templo de San Francisco. Fue un momento especialmente emotivo e intenso.
En la iglesia del Hospital, llena de enfermos hubo dos celebraciones: la eucaristía y una obra de teatro. En primer lugar, se celebró la eucaristía que en esta ocasión presidió José Francisco Concepción Checa, párroco de El Salvador, quien invitó a vivir en una triple clave: el desierto, el alimento del Pan de vida y fijar los ojos en María que porta cariñosamente en sus brazos a su divino hijo.
En segundo lugar, después del mediodía, se puso en escena, en la propia capilla del hospital, la obra de teatro titulada “Azul, color de esperanza”, interpretada por jóvenes de distintas parroquias, que fue representada el día del encuentro insular (domingo pasado) y en la que se ofrecieron distintos aspectos de la vida de la persona viva de María en el trato con su Hijo Jesús. “Todo pasa, menos el amor”, fue la canción de Juan Luis Guerra cantada y bailada por los jóvenes actores con la que finalizó la representación, ofrecida fundamentalmente
para los hermanos carentes de salud.
Unos minutos después de las 13.30 horas, la procesión –manifestación pública de fe- partió para el templo de San Francisco, haciendo un breve alto en la Ermita de San José y la capilla de la orden tercera. A la llegada el templo de S. Francisco, su coro parroquial interpretó la conocida canción: La Palma te consagra en tan solemne día y pide Madre mía tu santa bendición.
A las 20:30 horas comenzó la primera de las Eucaristía del Triduo Episcopal que presidió Monseñor Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo. El canto fue animado por el corro parroquial de la parroquia de San Francisco.
Monseñor Sanz señaló para los micrófonos de COPE que se sentía conmovido por el bullir de la gente que viene a estar con su patrona. “Yo vengo de una zona donde las nieves duran todo el año en las cumbres más elevadas y, cuando vienen épocas más secas donde se agostan las cosas que más queremos, siempre hay un pequeño nevero que se abre a la esperanza. Un nevero que no deja de gotear para poner un sorbo de agua fresca en los labios y para poder fecundar lo que no debe marchitarse nunca. Es
como una metáfora de la misma vida. En la Virgen de Las Nieves encontramos ese nevero permanente con el que Dios nos bendice”.
El arzobispo de Oviedo, en su homilía de este primer día del triduo de despedida de la Virgen de Las Nieves, hizo hincapié en María como madre de la confianza. “La pregunta que nos hacemos es si la gente está desconfiada y hay que decir que lamentablemente sí, por tantos motivos”, expresó el prelado. “No solamente por escenarios internacionales que están sembrando ahora mismo el desconcierto y el temor en la gente que los sufre, sino también en los escenarios más cercanos por esta crisis que vivimos que tiene un trasfondo de crisis moral. Ante este panorama donde hay motivos para el desencanto, sin embargo, lo que María nos baja es una razón para la esperanza. Nos sentimos ac
ompañados por un Dios que ama la vida, que la abraza, que se sabe nuestro nombre. Y ese Dios de la vida no va a permitir que la tristeza o la desesperanza pongan la palabra final en la historia que escribimos”, añadió monseñor Sanz.
Tras la celebración de la eucaristía, se inició la procesión de antorchas con la que la imagen retornaba a la parroquia de El Salvador. A este templo la Virgen de Las Nieves llegó sobre las 23:30 horas. Todo el trayecto se hizo en un
clima de gran recogimiento y fervor. A ello contribuyó también el alumbrado público que permaneció apagado por los tramos en donde discurrió la procesión.
El obispo de nuestra diócesis, Bernardo Álvarez, expresó que había sido una jornada verdaderamente hermosa. “Una vez más, hemos contado con la participación masiva de los fieles palmeros que han manifestado la fe y la devoción que tienen a la Virgen de La Nieves. Sobre todo, valoro el recogimiento y el silencio que ha envuelto a las celebraciones”, señaló Álvarez.
Cabe recordar que COPE La Palma emite los actos principales de este triduo de despedida, así como la subida de la imagen de La Virgen de Las Nieves.
Escucha la homilía de Monseñor Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo: