Reproducimos la intervención de la consejera de Cultura y Patrimonio del Cabildo de La Palma, Jovita
Monterrey, en el acto de presentación de la restauración del retablo mayor del santuario de Nuestra Señora de las Nieves.
Monterrey, en el acto de presentación de la restauración del retablo mayor del santuario de Nuestra Señora de las Nieves.En medio de las grandes dificultades por las que estamos atravesando, con una crisis sanitaria y socioeconómica de una dimensión que muchas de nosotras probablemente no recordemos, que nos ha obligado a separarnos y a guardar las expresiones de afecto para más adelante, volvemos hoy la mirada y nos encontramos en un lugar que forma parte de nuestra más entrañable memoria colectiva, a un espacio que nos reconforta y consigue superar todas las distancias que nos alejan, en definitiva, al que creo que consideramos todos el mayor signo de unidad de las hijas y los hijos de esta tierra, y también para todas aquellas personas que de una u otra forma, están vinculados a La Palma.
El Santuario de Las Nieves presenta hoy un rostro más luminoso si cabe gracias a la excelente intervención que se ha realizado para la restauración y conservación del retablo mayor del templo. Un trabajo liderado por Isabel Concepción Rodríguez, técnica del Taller de Restauración de Pintura y Escultura del Cabildo Insular de La Palma, con un equipo de restauradores formado por: Jorge Afonso, Samuel Acosta Martín, Zara Rodríguez Martín y Elena Morales Hernández.
A todas ellas y ellos, mi más sincero reconocimiento por la excelente labor que han desarrollado en el retablo mayor del Santuario de Las Nieves, que permite no solo curar las heridas que con el paso del tiempo ha ido sufriendo este emblema en Canarias de retablo barroco de influencia portuguesa, diseñado a principios del siglo XVIII por Bernardo Manuel de Silva y ejecutado por el maestro de carpintería Marcos Hernández Duarte, sino, además, recuperar su esplendor original y garantizar su conservación para que La Palma siga disfrutando de su belleza inconmensurable en el futuro.
Hoy estamos de celebración por este regalo que supone la contemplación del retablo restaurado. Pero lamentablemente nos encontramos a las puertas de concluir un año que ha estado marcado por la desolación y la tristeza que ha arrastrado la pandemia. Un año que nos ha cambiado la vida. Un año en que La Palma, fiel a su cita lustral, se ha visto obligada a suspender la celebración de la Bajada de la Virgen de Las Nieves. Con todo, creo que podemos entender esta restauración del Retablo Mayor del santuario de la patrona de la isla de La Palma, íntimamente ligado al sentimiento lustral que atesora el pueblo palmero, como un signo de esperanza y confianza en que unidos podremos salir de esta crisis y remontar las dificultades que vamos encontrando en el camino. Porque en medio de las grandes dificultades por las que atravesamos, se ha logrado recuperar la máxima expresión de belleza de esta pieza del patrimonio insular que hoy presentamos gracias a un excelente trabajo en equipo, que ha explicado Isabel Concepción.
Hay una palabra que durante la pandemia he oído repetidas veces en diversidad de foros y que se reivindica como una virtud en estos tiempos difíciles: el cuidado. El cuidado de sí y de las otras personas. El cuidado que desde las instituciones públicas y el conjunto de la sociedad también debemos desarrollar en un ámbito tan importante como es el patrimonio histórico y cultural. Porque cuidando nuestros valores patrimoniales, nos cuidamos también como sociedad, ya que en ellos se encierran una parte importante de lo que somos y lo que podemos aspirar a ser.
Sin duda, esta intervención en el Retablo Mayor del Santuario de Las Nieves se ha realizado con todo el mimo, esmero y respeto que merecen estas piezas únicas que nos identifican y que están cargadas de una gran sensibilidad y emoción para el pueblo palmero. Porque aquí, sobre este retablo, independientemente de la fe de cada persona, no podemos olvidar que se ha posado la mirada de generaciones y generaciones de habitantes de esta isla para implorar un consuelo o agradecer un bien recibido a la Virgen de Las Nieves. Una imagen, enmarcada en este aún más bello retablo, que está grabada para siempre en la retina de nuestra isla.
No quiero concluir sin referirme a una persona que está poniendo todo su empeño en acercar a la sociedad el Santuario de Las Nieves, mejorar todo su entorno y cuidar y divulgar su patrimonio. Me refiero a su rector, Don Antonio Hernández, a quien agradezco sinceramente todo su entusiasmo e impulso para que éste y otros proyectos relacionados con el templo de la patrona de La Palma y la tradición lustral salgan adelante.
Hoy, sin duda, La Palma está de enhorabuena por este bien patrimonial que hemos recuperado en su máximo esplendor.