La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife presentó el libro «Verbvum Cordis,
tiempo ido y recordado», un homenaje a Enrique Roméu Palazuelos, tras quince años de su fallecimiento. El lector encontrará en sus páginas una selección de pregones y fiestas de arTe que el II conde de Barbate, pronunció entre los años 1960 y 1994 en distintas localidades de Tenerife y La Palma.
El obispo nivariense participó en el acto de presentación. Reproducimos aquí la colaboración que se le pidió para la publicación, así como el video del acto.
MEMORIA AGRADECIDA DE UN HOMBRE DE BIEN
«A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad»
[Evangelio de San Mateo, 25,15]
Conocí a D. Enrique Romeu Palazuelos, allá por el año 1968, cuando yo era un estudiante de aparejadores en La Laguna. Fue durante un cursillo sobre Cáritas, institución en la que D. Enrique fue un gran colaborador, mano a mano, con el Delegado Diocesano D. Luis Reyes Pérez. Allí me enseñaron lo que significa trabajar como laico en la misión de la Iglesia y me animaron a implicarme más activamente.
Posteriormente, siendo seminarista y sacerdote, tuve la oportunidad de escucharle en otros ámbitos. Le recuerdo como una persona de trato afable, que se expresaba en tono apacible y sosegado. En sus intervenciones mostraba una gran erudición en los contenidos y exquisita fluidez en el lenguaje.
Después de una larga vida que abarcó casi la totalidad del siglo pasado (nació en 1906), D. Enrique completó su existencia en este mundo en los inicios del siglo XXI (falleció en octubre de 2001). En su dilatada y polifacética trayectoria vital, siempre marcada por su condición de católico, además de la dedicación a su familia y a su profesión de funcionario del Banco de España, se empleó con interés y competencia en la investigación histórica y el cultivo de la literatura, sin olvidar su contribución en el desarrollo y realización de múltiples actividades culturales y sociales.
De D. Enrique Romeu se pueden decir aquellas hermosas palabras del libro del Apocalipsis: «Dichosos los muertos que mueren en el Señor; desde ahora, sí, que descansen de sus fatigas porque su obras los acompañan» (Apoc. 14,13).
De origen peninsular, llegó a nuestra tierra con su familia en 1947 y estableció su residencia en La Laguna. Su «trasplante» a Canarias no produjo ningún «rechazo» en su dinámica vital. Aquí, se enraizó y progresivamente se sumergió en nuestra historia y en nuestra cultura, haciéndola suya y contribuyendo activamente a su desarrollo y difusión.
Prueba de ello es esta publicación, con muchos de sus pregones y alocuciones en distintas fiestas patronales de nuestras islas. En los textos aquí recopilados se percibe con claridad un profundo conocimiento de la naturaleza del territorio, de las costumbres locales, de los valores de la tradición y, lo que es más importante, todo ello expresado con ternura y amor en un lenguaje próximo a la «prosa poética». Y siempre, como se dice ahora, «poniendo en valor» aquello sobre lo que habla.
Particularmente significativa fue la implicación de D. Enrique Romeu en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife. Son incalculables los días y las horas que a lo largo de los años dedicó a esta histórica institución de San San Cristóbal de La Laguna. Como testifican los que le conocieron de cerca, en ella puso todos sus talentos personales con «alma, corazón y vida». Su saber y buen hacer contribuyeron en sobremanera a plasmar la nomenclatura y el dinamismo de «La Económica» tal como la conocemos hoy.
Quienes, como D. Enrique Romeu Palazuelos, creemos en Dios, sabemos que «en Él somos, nos movemos y existimos», porque «Dios es el origen, la guía y la meta del universo». Sabemos que todo nuestro saber y nuestras capacidades son «talentos» que Dios da a cada uno, para que los haga fructificar, no sólo en provecho propio y de su familia, sino para el bien de la sociedad presente y futura. Como nos enseña Jesús en una parábola del Evangelio, cada uno debe producir al máximo con los talentos que ha recibido. Esto es lo que hizo D. Enrique Romeu Palazuelos y, por eso, le honramos y damos gracias a Dios por el regalo de su vida.
† Bernardo Álvarez Afonso
Obispo Nivariense