Sufrir con paciencia los defectos de los demás es la obra de misericordia «espiritual» que se nos pide practicar más intensamente en este mes de octubre.
En el número de junio de 2010 de la revista “Misioneros Tercer Milenio”, Mons. Francisco Pérez González, Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, apuntaba que “En las relaciones humanas una de las cosas que más cuesta es soportar o sobrellevar los defectos de nuestros prójimos (…) tener paciencia cuando tenemos “atravesados” a aquellos que nos “caen mal”, o a quienes vemos con muchos defectos. La paciencia es la virtud que nos lleva a soportar sin tristeza de espíritu ni abatimiento de corazón los padecimientos físicos y morales. Ella nos ayuda a mirar a los demás con corazón amplio y, aun cuando veamos sus defectos, hemos de poner empeño para soportarlos con un corazón misericordioso.
Sufrir con paciencia los defectos de los demás es un camino seguro hacia la paz. Este modo de proceder es la de aquellos que apuestan por la santidad. (…) La respuesta siempre es la misma: amar y perdonar.
Quien sufre con paciencia los defectos del prójimo no es un masoquista como, a veces, se ha dicho. (…). La paciencia que soporta y sufre los defectos de los demás es fruto de la presencia del Espíritu de Dios. La auténtica caridad es sobrellevar y disculpar los defectos de los demás. Si este modo de proceder falla, se cae en la grave depreciación de la dignidad humana, el ser humano que molesta se convierte en un enemigo irrecuperable.