Este sábado 24 de Septiembre, es la fiesta de Ntra Sra. de la Merced. En este marco el obispo celebró la eucaristía en el centro penitenciario Tenerife II.

     El delegado de este sector señala que «para el amor de Cristo nunca hay puertas cerradas, ni espacios a los que no se pueda llegar. Esta es la razón de la pastoral  penitenciaria: hacer resonar la misericordia de Cristo en el corazón de esas personas privadas de muchas cosas, pero nunca de la libertad de poder elegir el ponerse bajo el amparo y el favor de Dios y de las actitudes y comportamientos de Cristo, que siempre escucha, perdona y ofrece una nueva forma de vivir».

Que a todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre que quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón. En las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad.

                                                                                           PAPA FRANCISCO