José Antonio Badiola, decano de la facultad de teología de Vitoria, rastreó tanto con el clero del arciprestazgo de Taco como, posteriormente, con las personas que asistieron a su charla en la iglesia del Sobradillo, una estructura discipular presente en el Evangelio de Marcos.

Badiola, doctor en Sagrada Escritura y licenciado en periodismo, resaltó cómo la primera parte del Evangelio de Marcos, que presenta textos discipulares, está sostenida en tres ideas : Llamada-comunión (comunidad) y misión. De este modo, «no hay misión que no sea misión comunitaria de llamados. No hay llamados que no desemboquen en una vida comunitaria misionera. Y no hay comunidad que no sea de llamados a ser discípulos-misioneros». «Es una estructura preciosa- dijo.

El ponente fue analizando los textos, entresacando lo que en ellos se refería a estos tres elementos, para extraer consecuencias para la vida espiritual y misionera. Por ello, en cuanto a lo que puede decir este evangelio para los discípulos misioneros del siglo XXI, quiso subrayar que es una llamada a «ser personan con una honda experiencia de llamada, que apuesten por una vida común decidida, que tengan una entrega, sin tregua, para implementar el Bien de Dios (Reino), en su campo de acción.

«Tres palabras son claves para ello: autenticidad, comunión o comunitariedad, efectividad» – aseveró. «Los llamados por Jesús, son luego conformados por Jesús y son enviados.» En este sentido, Badiola quiso subrayar que «uno ha de estar siempre en todo momento con Jesús y viviendo como un enviado a evangelizar. Son dos caras de la misma moneda, estar con Él y salir con Él».  «No hay verdadera misión que no sea realizada por una comunidad de llamados».

Continuando con esta idea, la reflexión siguió enfatizando que «lo que acredita que alguien ha sido verdaderamente llamado es su capacidad de inserción en una comunidad de otros llamados. Y, por otro lado, las comunidades no están creadas por otros intereses sino por una vocación divina». En este sentido, en el texto evangélico el primer verbo de la vocación, el más importante, es la expresión de Jesús: «Yo haré«. Es el futuro de lo que Dios va a ser conmigo y en mí a partir de ahora. Además, Él va fraguando, artesanalmente esa comunidad- hizo doce. Dejarnos hacer por Jesús y dejarnos conformar por Él como comunidad es lo más importante- explicó.

Por último, el ponente invitó a los presentes a preguntarse: ¿Cuál es nuestro allí?  Tres veces, repite el Evangelio  «Allí«. Badiola invitó a cada uno  a poner nombre a ese Allí. Es decir, el lugar en el que hay que permanecer (quedarse, estar, entregarse, resistir..)  y testimoniar, incluso cuando hay rechazos, incomprensiones, etc, dando siempre un testimonio que pueda facilitar un cambio, una conversión.