Ministerio del Acolitado, al servicio del altar

Juan Carlos Díaz recibió el ministerio del Acolitado en una eucaristía presidida por el obispo en la parroquia de S. Pedro de Güímar. Díaz está realizando su proceso hacia el diaconado permanente. 

Es propio del acólito cuidar el servicio del altar, asistir al diácono y al sacerdote en las funciones litúrgicas, principalmente en la celebración de la Misa; además distribuir, como ministro extraordinario, la sagrada Comunión cuando faltan los ministros de que habla el c. 845 del C.IC. o están imposibilitados por enfermedad, avanzada edad o ministerio pastoral, o también cuando el número de fieles que se acerca a la sagrada Mesa es tan elevado que se alargaría demasiado la Misa. En las mismas circunstancias especiales se le podrá encargar que exponga públicamente a la adoración de los fieles el sacramento de la sagrada Eucaristía y haga después la reserva; pero no puede bendecir al pueblo. Podrá también -cuando sea necesario- cuidar de la instrucción de los demás fieles, que por encargo temporal ayudan al sacerdote o al diácono en los actos litúrgicos.  Todas estas funciones las ejercerá más dignamente participando con piedad, cada día mas ardiente, en la sagrada Eucaristía, alimentándose de ella y adquiriendo un más profundo conocimiento de la misma.

El acólito, destinado de modo particular al servicio del altar, ha de aprender todo aquello que pertenece al culto público divino y tratar de captar su sentido íntimo y espiritual; de forma que se ofrezca diariamente a sí mismo a Dios, siendo para todos un ejemplo de seriedad y devoción en el templo sagrado y además, con sincero amor, se sienta cercano al Cuerpo místico de Cristo o Pueblo de Dios, especialmente a los necesitados y enfermos.

2019-11-25T11:11:10+00:00