Como cada mes de Febrero, Manos Unidas ha presentado su campaña para combatir el hambre en el mundo. La iniciativa de este año quiere poner el énfasis en que la paz no empieza cuando “callan las armas”, sino que se construye mucho antes. Es decir, cuando se garantiza una vida digna y se reducen la pobreza y la desigualdad.

Esta es la convicción que impulsa la Campaña 2026 de Manos Unidas: «Declara la guerra al hambre», una llamada urgente a combatir las causas profundas de la violencia y a apostar por un desarrollo justo como camino imprescindible hacia una paz real y duradera.

El acto de presentación de la campaña en Tenerife tuvo lugar este pasado miércoles 4 de febrero y contó con la presencia de la delegada provincial de Manos Unidas, Carmen García, y la voluntaria de servicios centrales, Pluvia María Astete.

Asimismo, este próximo 6 de febrero, Manos Unidas celebrará el Día del Ayuno Voluntario con una Eucaristía en la parroquia de El Salvador, en Santa Cruz de La Palma, a las 19:00 horas. Tras la misma, tendrá lugar la denominada “Cena del hambre”. Los participantes en esta iniciativa, que se repite en toda España, están invitados a realizar un donativo destinado a los proyectos que Manos Unidas lleva a cabo en casi 60 países del mundo.

Dos días más tarde, el domingo 8 de febrero, las parroquias de toda España celebrarán la Jornada Nacional con una única colecta especial.

García indicó que para este 2026, la delegación que coordina en la diócesis, pondrá en marcha doce proyectos en diversos países subdesarrollados con el fin de mejorar la calidad de vida de la población local.

Los referidos proyectos ayudarán de manera directa a más de 18.000 personas, proporcionando, además, diferentes ventajas indirectas para el entorno como, por ejemplo, la economía circular.

En este sentido, Pluvia Estete, añadió que cada intervención suele tener un impacto mayor del que se establece al principio, porque “aunque sea una sola persona la que participa en el programa, hay también un núcleo familiar que mejora su situación”.

Entre los diferentes proyectos que impulsará Manos Unidas destaca la mejora de la educación infantil en países como la República Democrática del Congo y Brasil o el acceso sostenible a agua limpia en Uganda.

Además, otras iniciativas se centran en la promoción de la autonomía social y económica de mujeres, la prevención de la violencia de género y la ayuda a familias con menores con discapacidad.

Por otro lado, también se quiere hacer hincapié en los proyectos para apoyar la alimentación básica en Ruanda y Haití.

En total, Manos Unidas destinará más de medio millón de euros a poner en marcha estos programas. En concreto, unos 599.267 euros. Su principal fuente de ingresos proviene de las donaciones que se realizan a través de su página web (www.manosunidas.org), mercadillos u otras iniciativas.

Carmen García añadió que, en definitiva, Manos Unidas no pide una riqueza enorme para cada persona, sino las herramientas básicas para que puedan salir adelante. “Lo importante es recordar que hablamos de personas. Entre todos debemos devolverles la dignidad que se merecen. No es de recibo que, en la actualidad, haya niños que viven en la calle o tribus y personas que ni siquiera están registradas. No tienen ni nombre. Y como no tienen nombre, no existen para el sistema. Por lo tanto, no pueden acceder a la educación ni a la sanidad”.

En este sentido, el único registro que hay en algunos países es el que realiza Manos Unidas a la hora de proporcionar alimentos a estas personas, o cuando se llevan a cabo diversas iniciativas para combatir el hambre.