Martes Crismal. «Damos gracias a Jesús por el don del sacerdocio que ha dejado a su Iglesia»

La Catedral de La Laguna volvió a congregar a un numeroso grupo de presbíteros provenientes de diferentes puntos de la diócesis, para celebrar la Misa Crismal. Durante la celebración, presidida por el obispo, los sacerdotes renovaron las promesas que realizaron en el día de su ordenación.

Esta Misa Crismal es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del Obispo y signo de la unión estrecha de los presbíteros con él. Tradicionalmente, en nuestra diócesis, se celebra el martes y no en la mañana del Jueves Santo, para facilitar la presencia del clero.

En la celebración el prelado nivariense consagró el Santo Crisma que se emplea para el bautismo, la confirmación y la ordenación sacerdotal, y bendijo los óleos de los catecúmenos y de los enfermos.

En la Eucaristía, además, se pidió por los curas fallecidos desde la última Misa Crismal y se dio gracias por aquellos sacerdotes que cumplen este año sus bodas de plata y oro en el ministerio presbiteral. En este sentido, están celebrando 25 años de ordenados Silvestre Gorrín, Javier José Jiménez, Eduardo Rodríguez, Francisco Javier de la Rosa, Sigfredo Antonio Pérez y Juan Antonio Guedes. Por su parte, cumplen bodas de oro Juan Manuel Pérez Piñero y Alfredo Castilla.

Asimismo, se dio gracias a Dios por la ordenación sacerdotal de David Barreto.

Monseñor Álvarez, en su homilía recordó que el sacerdocio es un don al servicio de Dios y de la Iglesia. “El Espíritu desciende sobre nosotros, como descendió sobre Cristo, para hacer de la Iglesia el instrumento de la evangelización y santificación de los hombres. La Iglesia diocesana, aparece así, como una comunidad creyente bendecida por el Señor para que todos los hombres, pueblos y naciones, reciban la salvación”.

El prelado Nivariense invitó a los presbíteros a tener la mirada muy atenta en el Señor. “El evangelio de San Lucas que proclamamos hoy dice que toda la sinagoga tenía los ojos calvados en él, en Jesús. Os invito a clavar también nosotros los ojos en Jesús para, en él y por él, mirar al don del sacerdocio que ha dejado a su Iglesia”.

Por último, el obispo hizo hincapié en que una buena pastoral debe tener siempre en cuenta tres verbos. “Corregir” lo que va mal, “impulsar” lo que está bien para que siga desarrollándose más y mejor, e “instaurar” lo que nos falta.

2024-03-26T13:55:44+00:00