Sobre las 10:15 de la mañana los peregrinos junto con la Virgen de Candelaria llegaban a Barranco Hondo. Allí se tenía previsto un acto de acogida por parte del arciprestazgo de Güímar y del ayuntamiento de este municipio. Tras el saludo del arcipreste Pedro Pérez, una peregrina dirige una monición en la que recalca el papel de las imágenes en la fe cristiana. Señala cómo la escultura ayuda al hombre a acercarse a lo trascendente. Tras estas palabras se proclamó un fragmento del evangelio según San Lucas y una reflexión del arcipreste, quien hace memoria de los emigrantes, de aquellos que en estos momentos están pasando por situaciones difíciles, nombrando concretamente a Venezuela. Concluía haciendo presente a los difuntos, en especial a los que en otras ocasiones también han peregrinado con la Virgen de Candelaria.
Terminada esta intervención, la alcaldesa de Candelaria, María Concepción Brito, agradeció tanto a las autoridades eclesiásticas como a las civiles todo el trabajo realizado para llevar a cabo esta visita. La alcaldesa, que comenzó a caminar con la imagen desde la misma Basílica rodeada de amigos y familias. Una anécdota que le pasó en el camino con una de sus tres sobrinas, le sirvió para invitarnos a todos los peregrinos a que esta visita de la imagen ayude a reconocer a Cristo en el hermano, pues María siempre nos lleva a su Hijo.
Terminadas estas emotivas palabras, Jesús Gil Agüín, delegado episcopal para este evento, procedió al cambio de la vara de alcaldesa de la Virgen de Candelaria por la del alcalde del municipio de El Rosario, al cual, en escasos metros, iban a entrar. Fue el alcalde de esta población, Escolástico Gil, quien acercó la vara y quien, en Llano Blanco acogerá a la imagen junto al párroco de El Chorrillo.