El próximo sábado 24 de agosto, a las 10:30 horas, en la Catedral de La Laguna, el obispo Nivariense ordenará presbíteros a Ángel Mederos y José Leandro Luis. Igualmente, recibirá el orden del diaconado el seminarista Daniel Rodríguez.
Estos días previos a la ordenación, según indicó Ángel, están siendo un tiempo de gracia y de reflexión. “Me vienen a la cabeza y al corazón muchas situaciones y momentos. Uno echa la vista hacia atrás y comprueba cómo el Señor se ha ido haciendo presente a través de personas concretas. Doy gracias a Dios por mi familia y por todas las personas que me han hablado del Señor. También es un momento propicio para acordarme del tiempo en el Seminario. Ha sido enriquecedor compartir con tantos compañeros el camino de la formación. Todo ello me ha ayudado a ir consolidando y forjando un corazón de pastor. Doy gracias a Dios por los formadores, por el obispo y, en definitiva, por la Iglesia”.
Ángel señaló que ser sacerdote es una llamada al servicio. “Estamos enviados a servir al pueblo de Dios. Esto no es un acontecimiento de Leandro ni mío, ni tampoco es de Daniel, sino que es un acontecimiento de la Iglesia. Por eso, también es una alegría muy grande porque sabemos que esto no es para uno, sino que es un sacramento de la Iglesia”.
Mederos añadió que estos días también le están valiendo para plantearse lo que va a vivir a partir de ahora. “Estoy muy contento porque, al tener ya el destino pastoral al que voy a ser enviado como párroco, ya puedo poner rostros concretos a personas. Uno se va sintiendo perteneciente a estos pueblos de Chipude, La Dama, Alajeró y Santiago. Así que doy gracias a Dios por ser tan generoso con toda la Iglesia y con cada uno de los que vamos a ser ordenados”.
Por su parte, Leandro indicó que esta cuenta atrás hasta el día de la ordenación la está viviendo con calma. “No quiero adelantar acontecimientos, solo invocar al Espíritu Santo y estar en espera agradecida para que este deseado momento llegue en plenitud. Lo que le pido a Dios es que nos dé la fortaleza necesaria para seguir adelante con la tarea que se nos ha encomendado”.
La lista de personas por las que dar gracias es muy extensa, indicó Leandro. “En estos días te vienen un sinfín de personas a la cabeza desde tu infancia hasta ahora. Doy gracias a Dios por mis párrocos y por la etapa del Seminario, una etapa de formación y de preparación que no termina aquí, sino que continúa porque siempre estaremos formándonos en nuestro ministerio como sacerdotes”.
Por último, Leandro hizo hincapié en la importancia de la respuesta a la llamada de Dios. “Llegar hasta aquí es ver los frutos de un sí constante al Señor. Responder sí a la vocación sacerdotal es lo que me hace feliz. Con gozo, como dice el Salmo 16: “Me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad”.
En la celebración del 24 de agosto, Daniel Rodríguez también dará un paso en su camino hacia el presbiterado al ser ordenado diácono. “Afronto estos momentos, además de con algo de nervios, con una gran ilusión ya que se trata de un paso que va a marcar toda mi vida. Pongo mi confianza en el Señor sabiendo de quién me he fiado y sabiendo que él conoce a quiénes elige. También me pongo en las manos de María. En esta ordenación he querido que la Madre de Dios tenga un papel importante. Por eso, recordando la actitud de la Virgen cuando fue a ayudar a su prima Isabel, he elegido como lema: “María se levantó y partió sin demora”.
Daniel añadió que ser ordenado diácono en la misma celebración en la que Leandro y Ángel van a ser ordenados presbíteros, supone para él una gran alegría. “Durante años hemos compartido muchos momentos en el Seminario. Pido oración por ellos, por nosotros los seminaristas y por todos aquellos que han sentido la llamada”.