El Consejo Diocesano de Pastoral ha proseguido su servicio de impulsar el avance del Plan de Pastoral 2015/20. En esta ocasión sus reflexiones y orientaciones iban destinadas a profundizar en la llamada a la “realización histórica de una Iglesia en salida misionera”.

La oración inicial  estuvo dirigida por Mari Luz Hernández, quien realizó un anuncio kerigmático consistente en compartir el paso de Jesús a través de su vida. Igualmente subrayó la centralidad en la fe de Jesucristo y de la experiencia de relación con el que es la Luz.

Posteriormente, en la propia capilla, el vicario general, Antonio Pérez, resumió sucintamente el nudo de la cuestión que iban a abordar los consejeros en cuatro puntos: La reforma que el Espíritu está pidiendo a la Iglesia a través del reiterado magisterio del papa Francisco y que concreta el PDP, es una obra gigantesca que nos supera. La reforma estructural requiere reformadores, una mística, sin la cual toda estructura corre el peligro de corromperse pronto. Ahora bien, es cierto que las estructuras condicionan el dinamismo evangelizador, luego hay que discernir cuáles de ellas son caducas. Y, en cuarto lugar, esta realidad compleja no debe paralizarnos, la reforma es “impostergable”. Hay que avanzar por su senda. “Fidelidad es cambio”.

Desde esta introducción el vicario invitó a los presentes  a realizar y compartir un trabajo centrado en reflexionar, a partir de E.G, la actitud que hace imposible ser misioneros y el acontecimiento que posibilita ser discípulos-misioneros. Los participantes se dirigieron, de tres en tres, a la capilla exponiendo el resultado de su reflexión.

Ya en el salón se prosiguió el trabajo de los consejeros, esta vez centrado en una reflexión comparativa entre el lenguaje del papa y el lenguaje que solemos utilizar nosotros.

Tras esta parte introductoria se comenzó a desarrollar la sesión habitual. El obispo Álvarez saludó a los presentes e introdujo la cuestión de la necesaria reforma estructural y de la reflexión sobre el relevo generacional de los agentes de pastoral recordando la importancia del discernimiento y de aquellas afirmaciones de K. Rahner: “«Constantemente tocamos la sinfonía inacabada de la gloria de Dios y nunca pasamos del ensayo general. Pero no por ello es vano, no por ello carece de sentido todo esfuerzo, toda reforma, siempre inconclusa e inconcluible.»

Tras él volvió a guiar la reflexión Antonio Pérez para profundizar en lo apuntado sintéticamente al inicio de la jornada.

El objetivo de la reforma es claro -subrayó-que toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización en el mundo actual, más que para la autopreservación eclesial. Por ello cabe sintetizar lo que ello indica.

1.- la universidad. Toda estructura

2.- la funcionalidad: cauce adecuado

3.- la proyección: la evangelización

4.- la contextualización: el mundo actual

5.- la tentación: la autopreservación

 

Para avanzar en este proceso, Evangelii Gaudium invita, como señala un material para la Misión, a:

Impulsar la renovación, la reforma y la conversión de la Iglesia (cf. EG 26).

Propiciar la transformación de costumbres, estilos, horarios, lenguajes, estructuras eclesiales (cf. EG 27).

Avivar la creatividad misionera de la parroquia, (cf. EG 28).

Integrar las instituciones eclesiales, comunidades, movimientos, asociaciones… en la dinámica pastoral de la parroquia y de la diócesis (cf. EG 29).

Estimular la conversión misionera de la diócesis, (cf. EG 30).

Fomentar el obispo la comunión dinámica, abierta y misionera en la diócesis,  (cf. EG 31).

Ser audaces y creativos para repensar objetivos, estructuras, estilo y métodos evangelizadores. El discernimiento pastoral comunitario es necesario para concretar medios que llevan a alcanzar los fines propuestos (cf. EG 33).

Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas. (cf. EG 46).

Promover la integración y participación de todos en la vida eclesial (cf. EG 47).

Privilegiar a los pobres, como destinatarios del Evangelio; (cf. EG 48).

Salir a ofrecer a Jesucristo, que exige: salir a la calle; ofrecer la fuerza, la luz y el consuelo de Jesucristo, una comunidad de fe, un horizonte de sentido y de vida (cf. EG 49).

Estudiar los signos de los tiempos. (cf. EG 51).

Evangelizar las culturas para inculturar el Evangelio (cf. EG 51).

Esta renovación supone una ascesis que nos libere de nuestra instalación cómoda y perezosa en nuestras viejas estructuras, de costumbres, horarios y círculos de amigos, y nos invita a crear nuevas inclinaciones y actitudes. Supone también libertad, ¿para qué?- expuso siguiendo el citado texto.

*para dar lugar a nuevas formas de evangelizar,

*para promover agentes pastorales de estilos insólitos,

*para aceptar carismas molestos que permiten llegar a donde no estamos llegando,

*para alentar las formas populares de evangelización y la pastoral popular,

*para dejar de querer controlar todo lo que hace el Espíritu por todas partes.

Tras la exposición los consejeros estudiaron reunidos por vicarías y por delegaciones la estructura de la diócesis para proponer algunas reformas. Igualmente fueron urgidos a realizar un cuestionario sobre esta cuestión y enviarlo durante la semana a la vicaría general.

Con diversas informaciones y avisos concluyó este intenso Consejo que trata de ir avanzando en algunas de las líneas de acción propuestas por el Plan Diocesano de Pastoral.