
Hoy me gustaría contarles algunas curiosidades históricas en relación a la presencia de la Iglesia católica en nuestras Islas Canarias. Tal vez ya las conozcan, pero seguro que para muchos serán interesantes. Hasta el año 1819, todo el Archipiélago era una única Iglesia Diocesana, con la sede del Obispado en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Ese es el motivo por el que hoy, cuando oímos hablar de la Diócesis de Canarias nos refiramos a la que configuran las tres islas más orientales de nuestro Archipiélago -cuatro, si por fin se le da consideración de tal a la La Graciosa-. Desde ese año, y teniendo como sede la ciudad de La Laguna, las cuatro islas correspondientes a nuestra provincia conforman administrativamente la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, o Diócesis Nivariense-aspecto que le debemos a nuestro Teide nevado que generó la denominación de la isla de Tenerife como Nivaria-. Por tanto, hace solo 194 años que existe, como tal, nuestra Diócesis Nivariense. Aun así, hasta 1825 no tuvimos obispo propio. Hasta 1877 no se crea el Seminario. Hasta 1913 no se consagró el edificio de la Catedral. Hasta 1985 no hubo un centro de formación teológica para los seglares. Hasta el año 1999 no se celebró el I Sínodo de nuestra Diócesis. Todo muy reciente. Somos, pues, muy jóvenes como Diócesis. Solo hemos tenido 12 obispos y es, desde la perspectiva patrimonial, la diócesis con menos recursos de todas las de España. Casi 150 sacerdotes para más de 300 parroquias. Pero una ingente cantidad de agentes de pastoral que llevan adelante lo que acontece en las parroquias, en los centros docentes y sanitarios, en los hospitales y tanatorios, en los servicios diocesanos de Cáritas… Todas estas curiosidades no desdicen de nuestra identidad eclesial. Al contrario; es la evidencia más clara de que la obra iniciada por Jesús hace 20 siglos ha sido, entre nosotros, bendecida y animada por una fuerza que está siempre más allá de nuestra capacidad. Pequeños y pobres; escasos y en precario; pero movidos por la fuerza de la potencia tierna de Dios.
El próximo domingo, el 17 de noviembre, cuando escuchemos hablar del Día de la Iglesia Diocesana seguro que sabremos un poco más sobre lo que queremos decir. Nuestra madre joven, sencilla y, en muchos aspectos, en precario, que ama a sus hijos con el amor de Dios.
*Rector del Seminario Diocesano
@juanpedrorivero