La Catedral de los Remedios acogió la Misa exequial por el presbítero J.Fernando Pérez. El obispo, Bernardo Álvarez,
presidió la eucaristía. En el templo se encontraba la familia del finado, así como numeroso fieles laicos, clero y consagrados.
Álvarez comenzó su homilía recordando la última conversación con D. Fernando. «Gracias por tanto bien recibido y perdón si a alguien he ofendido», fue el encargo que le hizo este sacerdote al obispo al comunicarle que iba a ser sometido a una urgente y muy delicada operación quirúrgica. El prelado sintetizó el servicio pastoral de un «sacerdote excepcional»- apuntó, con el que había colaborado estrechamente tanto en su período del seminario, como en la vicaría de pastoral y la delegación de catequesis. Seguramente, «todos los sacerdotes aquí presentes tenemos algo que agradecerle a don Fernando»- sostuvo. No en vano Pérez Hernández, fue en un largo período de tiempo delegado para el clero. También los fieles de las distintas comunidades parroquiales que sirvió pudieron recibir numerosas gracias a través de este cura.
Posteriormente, recogiendo el evangelio proclamado explicó que en el presbítero fallecido se
hizo realidad lo que Jesus dijo: El que me come vivirá en mi yo en él.
Uno de los sobrinos del difunto tomó la palabra, al final de la celebración, para dar gracias. En sus emotivas palabras reiteró que todo se podría olvidar pero no se iba a olvidar que «era un hombre bueno».
La diócesis encomendaba a Dios, de este modo, a este presbítero que prestó numerosos e importantes servicios a esta porción de la iglesia que vive en las canarias occidentales.
D. Fernando recibió cristiana sepultura en el cementerio de su municipio natal, Los Silos.