Promovida por iniciativa del obispo emérito: D. Damián Iguacen Borau,en colaboración con toda la diócesis Nivariense, ante la necesidad de acoger a los mayores necesitados, sin recursos económicos o sin familia, y con distintos niveles de dependencia. Abrió sus puertas el 10 de Febrero de 1.991. Ha  atendido hasta la actualidad a más de 1.650 personas procedentes del archipiélago en general, y también de otros lugares.

Esta Casa de Acogida es una realidad diocesana que surgió con ocasión del llamado “Año Mariano”. Su identidad se fundamenta en tres valores fundamentales: La acogida, el estímulo a la sociedad para que atienda esta carencia de tantas personas desatendidas procedentes del ámbito sanitarios, y el recuerdo y estímulo permanente para que todos seamos mas acogedores.

El sacerdote Julián de Armas Rodríguez, preside desde el comienzo el patronato formado al efecto, donde los miembros del mismo y su consejo de administración, de una manera altruista y voluntaria,dedican día a día a la institución muchas horas para preservar, especialmente, tanto los derechos laborales del personal que forma esta institución, como los derechos de los residentes, atendiendo especialmente a estos, el ámbito familiar y de conciliación con ellos.

El objetivo principal de la institución se basa ,en una asistencia de calidad integral fundamentada en el valor de cada persona, a fín de garantizar la condición humana en la recta final de sus vidas, preservando siempre su autonomía personal, en la medida de las posibilidades de la institución.

Las fuentes de financiación del centro son: Aportaciones de las pensiones de los residentes, aportaciones delos  residentes con ayudas a la  dependencia. Colaboración económica de los ayuntamientos: Santa Cruz de Tenerife, San Cristóbal de La Laguna y El Sauzal, destacando la extraordinaria colaboración del Cabildo Insular de Tenerife. Además de las donaciones altruistas privadas.

La plantilla la forman 72 personas, divididas en: Médicos, enfermeros/as, Auxiliares, personal para cocina y comedor, limpieza, mantenimiento, lavandería, lencería, administración y recepción.

Hace 15 años se incorporan a la Casa las religiosas del Verbo Encarnado. Desde su espiritualidad, han aportado mucho trabajo y cuidados a los residentes, poniendo un toque de ternura y cariño, muy necesarios, que junto a los recursos técnicos del centro, fundamentan los servicios prestados.

La mayor satisfacción de todos los miembros de esta familia de servicios para los residentes, ha sído y es el poder contribuir a hacer la vida mas feliz a cientos y cientos de personas mayores.