Un intenso y extenso “Encuentro” en torno a la Misión Diocesana se celebró este miércoles en el seminario, presidido por el obispo.
Todos los responsables de los servicios diocesanos y arciprestales, así como los miembros de la Comisión Diocesana de la Misión y representantes de los equipos misioneros de distintos arciprestazgos realizaron una evaluación del primer cuatrimestre del curso que se está desarrollando bajo el lema: Involucrar(SE) y comenzaron a diseñar vías para ir activando en el futuro inmediato.
El día comenzó con un desayuno de trabajo que sirvió para hacer una primera valoración de lo que se ha venido implementando, en este tiempo, en relación a la misión incluida en el Plan Pastoral. Posteriormente hubo un tiempo de oración y reflexión personal al que siguió la primera sesión de trabajo titulada: “Alegres mensajeros de propuestas superadoras”. Los participantes, divididos por grupos, pudieron ir componiendo u
n puzzle con la silueta del PDP.
El almuerzo compartido dio paso a la acogida de los que se incorporaban en la sesión de la tarde. El tercer momento fue introducido, creativamente, por el equipo misionero arciprestal de Taco con el lema: “La impostergable reforma. Manos a la obra”.
A los responsables de Icod se encomendó la segunda sesión de trabajo: “El sueño misionero de llegar a todos”. Se trataba de profundizar en la visión que hace posible la
misión de ir avanzando hacia una Iglesia en salida misionera. Que la chispa inicial se vaya convirtiendo en hoguera, sirvió de hilo conductor al trabajo.
“Buscadores de Dios” fue el cuarto momento de la jornada. En este caso, el equipo de misioneros del arciprestazgo de La Orotava ayudó a los participantes a introducirse en el corazón de Dios de cara a ser mejores discípulos misioneros, a partir de la imprescindible conversión personal.
La dinámica desembocó en la Eucaristía que presidió el Obispo en la que los presentes participaron activamente. Bernardo Álvarez subrayó en la homilía la importancia del encuentro personal con Jesús, el cual hace posible el discipulado y la misión. Una misión que ha de contar con la presencia del mal, pero que siempre supone señalar al que ya está con nosotros, Jesucristo, el Cordero de Dios. Además, exhortó, partiendo de lo que ya existe, a seguir mirando adelante y proseguir con el objetivo preferente de la diócesis que encarna las insistentes llamadas que Dios nos viene haciendo a través del papa Francisco.
El prelado nivariense agradeció, igualmente, a los present
es su fe y servicio. Su entrega y dedicación para llevar adelante lo que Dios nos está pidiendo en esta hora y en este lugar.
Al finalizar, el obispo entregó a los participantes una vela encendida en la Luz de la Paz de Belén, símbolo del que es enviado a ser y compartir la luz, que es Jesucristo, a donde quiera que vaya.
En definitiva, un alto en el camino del curso para ponerse ante Dios y como comunidad diocesana en marcha general hacia “espacios motivadores y sanadores” para reemprender el curso pastoral.