«Hermanos todos»

Cecilia Cortacans.- ¡Qué bueno que la Enciclica que el Papa ha firmado el día 3 de octubre en Asís comience con esta consoladora afirmación: “Hermanos todos”!

Lo había proclamado Jesus hace veintiún siglos al enseñarnos la más bella oración, tal vez la más repetida: el Padrenuestro, pero conviene recordarla, porque a veces es como si se nos hubiera ido olvidando la grandeza de su contenido al repetirla tantas veces de memoria e incluso distraídamente.

Proclamamos al rezarla, que somos hermanos porque tenemos un mismo y único Padre, y además lo somos todos, sin exclusión. No cabe noticia más consoladora.

Sería bueno en este mes de octubre, recordar – pasar por el corazón – repetir, saborear esta sencilla oración que en palabras de Tertuliano “contiene el resumen de todo el Evangelio”.

Paladear despacito la maravilla de podernos dirigir a Dios con la palabra familiar “padre”, “papá”, “pa”…Dicen que un día la hermana de Santa Teresita de Lisieux la encontró cosiendo y con el rostro tan radiante, como transfigurado de alegría que le preguntó “¿Qué te pasa?” a lo que la santa respondió sencillamente: “¡Es tan grande poder llamar a Dios, Padre!”

Para los que a veces añoramos no tener una grabación de las palabras de Jesús, San Marcos nos ha dejado en su evangelio la mismísima palabra (“ipsissima vox” dicen los especialistas) con la que Jesús se dirigía a su Padre, la palabra familiar, en arameo: “Abba” .

Y la novedad ayer, hoy y siempre es que a esta advocación confiada para dirigirnos a Dios, Jesús nos dijo que añadiéramos “nuestro”, es decir, Padre de todos, sin excepción, la fraternidad universal es cristiana. Todos los seres humanos tienen la grandeza de ser hijos de Dios, por tanto no puedo excluir a nadie. Si nos lo creyéramos de verdad, el mundo mejoraría de golpe.

Hermanos todos, sí, hermanos todos porque tenemos un Padre común, hermanos todos porque de persona a persona, en lo esencial, no hay diferencia, hermanos todos porque todos podemos rezar esta hermosa y sencilla oración del mejor autor y enseñada por el mejor catequista.

Recémosla y obremos en consecuencia.

 

2020-09-09T07:28:53+00:00