«Haz de mí un instrumento de tu paz»

Este sábado 23 de marzo se ha celebrado la tradicional peregrinación de oración por la paz a Candelaria. Los participantes se concentraron a primera hora de la mañana en Chimisay (El Socorro), donde estuvieron acompañados por el obispo. Un grupo de la parroquia de Güímar realizó la acogida  y repartió a los presentes un marcalibros con las “Bienaventuranzas de los políticos”, oración escrita por el cardenal Van Thuan. Además, los peregrinos realizaron un pequeño taller de papiroflexia en el que dieron forma a una paloma de la paz.

Tras este momento de oración, los participantes se dirigieron hacia Chinguaro. En este enclave, el grupo de jóvenes de la parroquia de La Concepción de La Laguna, guio la oración. Se repartieron ramas de olivo y se llevó a cabo una dinámica en la que se reflexionó sobre las acciones necesarias para acoger la paz. Unas siluetas fraccionadas y desordenadas del mundo contenían varias palabras con actitudes contrarias a la paz. Sin embargo, en el reverso de dichas piezas se podían leer palabras que sí propician la armonía y la concordia. Tras “construir el mundo” con ellas y rezar juntos un salmo, el grupo de peregrinos se dirigió hacia la Basílica de Candelaria donde celebraron la Eucaristía presidida por el prelado nivariense.

Álvarez, en su homilía se hizo una pregunta. “¿Por qué si le pedimos tanto a Dios la paz, esta no llega nunca?” En este sentido, el obispo indicó que cuando le pedimos algo al Señor, lo primero es querer lo que pedimos. “Desear lo que se pide de corazón. Y, en segundo lugar, tener en cuenta que la paz, no es fruto de una lotería, sino de la justicia social”.

En otro momento de la homilía, el prelado nivariense hizo hincapié en orar por la paz de aquellos países o realidades que no aparecen frecuentemente en los medios de comunicación.

Por otro lado, Álvarez quiso desmontar la idea que aún perdura, de que los problemas o los conflictos son castigos de Dios. “Las personas que escapan de las guerras, quienes se ven obligados a emigrar en patera…no son personas malas. Son hombres y mujeres como nosotros. Familias que tienen que sacar adelante a sus miembros. Por eso, debemos pedir a Dios que ponga en nuestros corazones la bondad necesaria para que sepamos aceptar y acoger al otro”.

Por último, el obispo añadió que “no debemos ser indiferentes a la injusticia, sino constructores de paz. Como nos recuerda San Francisco, haz de mí un instrumento de tu paz”.

2019-03-23T15:16:39+00:00