¿Estamos dispuestos a acoger el amor de Dios? Esa fue la pregunta que el obispo, Bernardo Álvarez, realizó en la homilía de la Misa de la Cena del Señor que presidió en la Catedral.

A partir de la reflexión de los tres regalos que Dios nos hace en esta jornada: el mandato del amor fraterno, la eucaristía y el sacerdocio, Álvarez Afonso sostuvo que «El «HACED ESTO» que dice Jesús, significa inseparablemente recibir el amor de Dios y darlo a los demás. Hacer lo uno sin lo otro es falsear la realidad que contemplamos en la Última Cena».

«Lo primero y más importante es acoger el amor de Dios»- aseveró. «Todos somos destinatarios de este amor de Cristo; «Su cuerpo y sangre es entregado por nosotros y para nosotros.  No ha venido para ser servido, sino para servir y dar la vida. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos», explicó para referirse a los tres regalos que Dios nos ha hecho.

Ante estos dones la cuestión que surge para el Obispo Nivariense es si acogemos ese amor de Dios, si respondemos adecuadamente a los mismos. «El Señor quiere que hoy nos preocupemos de una sola cosa: de recibir su amor, para nuestro bien, para la gloria de Dios y para el bien de todas las personas con las que nos encontramos cada día»- explicó.

«Hoy Jesús nos está amando hasta el extremo: por amor se hace esclavo y nos lava los pies, derrama su sangre, da su vida, toma sobre todos nuestros sufrimientos, errores y pecados. Por amor extremo, se convierte en alimento para estar nosotros y podamos ser una sola cosa con él. Sólo el amor sin límites puede hacer esto»- dijo para ir concluyendo.

En esta Misa se realiza el gesto del lavatorio de los pies. Al finalizar la misma el Cuerpo de Cristo fue trasladado al Monumento para poder ser velado y adorado durante estas horas.